La jeepeta del P.A.E

“A caballo (o a burro) regalado no se le mira el colmillo”.

Ese refrán fue la biblia de contratistas del PAE, las secretarías de salud y educación, las interventorías del contrato, la alcaldía de Bucaramanga y la gobernación de Santander. Lo paila es que las casi 3 toneladas semanales de carne de caballo y burro que se le daba a los niños y jóvenes beneficiarios del Programa de Alimentación Escolar y que puso en riesgo su salud durante los años 2018 y 2019 no fueron gratis, costaron más de 500 millones de pesos.

En estos días se hizo viral la captura de Fernando Trujillo, conocido como ‘El Padrino’, un man que compraba caballos o burros, muchos de estos enfermos o muertos, en la Costa Atlántica y los movilizaba a Bucaramanga con guías falsas para posteriormente sacrificarlos y hacerlos pasar por carne de res a los contratistas encargados de llevar la alimentación a varios colegios públicos no solo en Bucaramanga, sino también en Santander.

El Programa de Alimentación Escolar (PAE) que es pagado por los impuestos de todos para garantizar la alimentación de miles de niños y jóvenes ha estado lleno de escándalos en Santander. Precisamente, en diciembre del año pasado al entonces gobernador Didier Tavera (hoy premiado con la dirección de la Federación Nacional de Departamentos por su ejemplar administración) se le dictó medida de aseguramiento por celebración indebida de contratos. Pues la contraloría encontró irregularidades como la compra de tamales a una empresa de grúas por la módica suma de 30 millones de pesos. Sin embargo, lo nuevo es que este escándalo no solo involucra la gestión del programa por parte del gobierno departamental, sino también del municipal, el cual la administración del exalcalde entusado Rodolfo Hernández vendía como “referente en el país de buena calidad y servicio”.

Lo que sucedió es gravísimo si se tiene en cuenta que en Santander muchos niños asistían al colegio solo porque los alimentos que les suministraba el PAE eran los únicos que podían recibir al día y que los químicos que se usaban para alterar la contextura de la carne, hacerla más blanda y darle un color rojizo que le diera el aspecto de carne de res, pudieron alterar su salud. Hoy comienzan a tener sentido los dolores estomacales, el vómito, y las quejas de una carne dura y agría que a los niños no les sabía igual a la que comían en la casa o en un restaurante. 

Qué boleta que los niños y niñas que esperan seguridad alimentaria y calidad en el servicio reciban a cambio las artimañas de gente corrupta e inescrupulosa.

Esta situación nos deja con muchos interrogantes, porque es claro que Trujillo no actuó solo. ¿Cuántos hacían parte de la organización? ¿Cómo consiguieron la idoneidad por parte de los contratistas? ¿La interventoría del contrato nunca se dio cuenta? ¿Dónde estaban las secretarías de educación y salud departamental y municipal? ¿Por qué ninguno de los tantos ingenieros de alimentos y nutricionistas que prestaron sus “servicios profesionales” en la gestión del PAE en Bucaramanga se enteró de esto? ¿Quiénes están subidos en esta jeepeta de irregularidades? ¿Qué pasó con la alcaldía y la gobernación? ¿Tantos ojos y nadie vio? ¿Quién responde? ¿Ahora todos se declararán víctimas? ¿La culpa es de los burros?

Por este repudiable hecho no deben responder solo particulares; debe conocerse qué responsabilidad tuvieron: 

  • Los contratistas y operadores del programa -quienes se deben generalizar porque la Fiscalía aún no revela los nombres de los implicados-, entre los cuales están: Ecoservir SAS, la Unión Temporal Bucaramanga Social PAE 2018, SERVIPAE, Nutrimos y Global Trade Solution. 
  • Proinapsa-UIS (uno de los encargados de la interventoría del contrato)
  • Yesid Hernández Vásquez, Liliana Marcela León, Bertha Carolina Castañeda, Rasahadram Escobar y Cristian Alberto García, profesionales en ingeniería de alimentos y nutrición que la secretaría de Bucaramanga contrató para el apoyo en la gestión del programa.
  • Las secretarias de educación de Santander de la época Inés Andrea Aguilar y Doris Gordillo.
  • La secretaria de educación Ana Leonor Rueda -quien hoy sigue en cabeza de la secretaría-.
  • El exgobernador Didier Tavera.
  • El exalcalde Rodolfo Hernández. 

No podemos permitir que sigan jugando con la salud de nuestros niños y jóvenes. Esto no debe pasar desapercibido ni ser objeto de burla, por el contrario, debemos rodear estas irregularidades y tener el ojo encima de ellas. Porque si no lo hacemos permitimos que los pocos que se montan en la Jeepeta de la corrupción se sigan enriqueciendo a costa de los más necesitados, y que como siempre, aquí no pase nada, todos sigan gozando en sus mansiones, en sus carros lujosos y en restaurantes finos. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: