¡Liquídenlo!

Hace más de 15 años empezó a gestarse un monstruo que supuestamente transportaría a la gente en el área metropolitana de Bucaramanga, hace más de 10 lo inauguraban incompleto para mostrar resultados y hace 8 arrancaron con la fase 2. Hoy, tenemos un transporte que en el papel es BRT, pero en la realidad actúa como convencional, sin carril exclusivo, paradas de plataforma alta y puntos de recaudo unificado.

Solo quienes hemos montado en Metrolínea sabemos el suplicio que significa. 

La falta de cobertura a la totalidad de los barrios, el déficit de buses, las largas frecuencias entre rutas, el pésimo estado de los buses, que parecen pocillo de loco, el portal abandonado en Girón e ir como sardinas enlatadas son solo unos de los pocos problemas que representa este BRT (Bus Rapid Transit, por sus siglas en inglés) que de rápido no tiene nada. Esto llevó a que en 2019 el uso de este medio de transporte fuera de 13% y el nivel de satisfacción de 48%, problema que se agravó con la pandemia, ya que se pasó de más de 100.000 validaciones por día a casi 27.000.

La mala planeación, la mala administración del sistema y la desatención de los alcaldes al problema del transporte informal han logrado que el sistema sea insostenible financieramente: más de 30mil millones de deuda en catorcenas atrasadas y 1.900 millones de déficit en el sistema mensuales.

Los más perjudicados como siempre son los ciudadanos de a pie, no solo los usuarios del sistema, quienes recibimos el pésimo servicio, sino también los trabajadores. 

Quienes laboran para el operador Movilizamos S.A denuncian que se les adeuda 1 quincena y media prima, no se les entrega dotación para el trabajo, deben doblarse en turnos para suplir la falta de operarios y que gracias a los contratos laborales a 15 días no tienen estabilidad laboral, pudiéndose quedar sin trabajo sin previo aviso.

¿Hasta cuándo este monstruo seguirá en Bucaramanga como si nada? ¿estamos condenados a tener gerentes incompetentes que “solucionen” con paños de agua tibia, como apagando incendios? ¿la alcaldía seguirá arriesgándose a entrar en peculado, por asumir responsabilidades que no le corresponden?

Porque recuerdo que la cláusula 19 del contrato señala que los riesgos de la ejecución corren por cuenta del concesionario, que el estado no garantizará la utilidad del contrato, que, como todos, tiene riesgos. i siquiera en estado de excepcionalidad ninguna alcaldía puede asumir deudas pasadas ni los déficits que puedan presentarse. 

Insisto, el primer acto de corrupción está en el nombramiento, si todos los alcaldes se empeñan en seguir nombrando gente incompetente para gerenciar el SITM del área metropolitana estaremos condenados al fracaso. Es necesario que llegue un buen administrador que pruebe si es capaz de sacar el sistema a flote, o si, por el contrario, se demuestra que es insostenible (algo que salta a la vista, que obviamente va a demostrarse), contemple la liquidación, sin miedo y siempre buscando beneficiar a los bumangueses.

Es necesario liquidar el sistema y tener la oportunidad de crear uno nuevo que nos permita a los bumangueses volver a soñar, porque, así como está, Metrolínea no es viable.

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