El dilema del plástico en tiempos de pandemia

El 2020, un año para no olvidar. Un año donde se suponía que cumpliríamos distintas metas y haríamos distintos planes con nuestras familias y amigos. Sin embargo, la aparición de la pandemia por el virus del COVID-19 ocasionó una cantidad de aspectos negativos como negocios quebrados, crisis dentro de los hogares, aumento de la violencia intrafamiliar, relaciones rotas, depresión, soledad, etc.

Fueron una cantidad de retrocesos los que han sucedido incluso en la defensa por el medio ambiente, y aquí es donde entra un tema importante, la lucha contra el plástico.

El temor al contagio por el virus y el aumento de pedidos por domicilio provocaron que las bolsas de un solo uso y los envases de dicho material, fueran más recurrentes en la cuarentena. Por lo tanto, distintos países que ya tenían prohibido el plástico de un solo uso, retrocedieron en esa lucha, y se volvieron dependientes al material por seguridad. Hay que recalcar también que, a la hora de promover y distribuir el uso de tapabocas, estos vienen dentro de bolsas:

“Cerca del 75% del plástico generado por la pandemia de COVID-19 como mascarillas, guantes, y botellas de desinfectante para manos se convertirá en desechos que llegarán a vertederos y mares, con un grave costo para el medio ambiente y la economía”, aseguró la Conferencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo en un comunicado a mediados del año pasado. Así pues, Colombia no se queda atrás, y ya es evidente que tanto se ha frecuentado al plástico dentro de la cuarentena mediante los domicilios, por lo que municipios como Guatapé, Urrao, Iza, Nobsa, etc. donde prohibieron el material, también tuvieron un retroceso durante esta pandemia.

Antes de que llegara el virus al país, había municipios donde sus Concejos tenían ya proyectos de ley acerca de la prohibición del plástico listos para ser debatidos, como en el caso de Bucaramanga, donde en el mes de febrero, ya estaba sonando ese tema. Entonces, ¿en qué quedó eso? Pues resulta que dos proyectos del mismo tema de tres concejales se presentaron al tiempo, y esto ocasionó a que fueran retirados sin debatir. Por un lado, estaba el proyecto de acuerdo no. 006 del concejal del Centro Democrático Luis Fernando Castañeda (conocido como Chumi).

Y, por otro lado, está el proyecto de acuerdo no. 008 de los concejales de la Alianza Verde, Carlos Felipe Parra, y Wilson Danovis Lozano. La única diferencia entre estos dos proyectos radica en la descripción, pues el del concejal Castañeda menciona la prohibición de la fabricación, importación, venta y distribución del material, mientras que la de los concejales del verde menciona medidas para restringir el material en la contratación pública y dictar medidas para promover prácticas ambientalmente responsables:

Proyecto presentado por Carlos Felipe Parra y Wilson Danovis Lozano.

Desde aquel entonces, el tema de la prohibición del plástico de un solo uso quedó en una esquina durante la pandemia. Sin embargo, se espera que, para marzo de este año, se vuelva a presentar de nuevo este proyecto como afirmó el concejal Lozano a la hora de preguntarle.

Y es que Bucaramanga es una ciudad que lleva rato siendo afectada por problemas ambientales, uno de estos es la contaminación del vertedero de basura o relleno sanitario, El Carrasco. Un lugar donde van a parar las basuras de muchos municipios del Área Metropolitana y otros municipios del departamento de Santander. Un lugar con un largo historial de corrupción y mal manejo de las basuras en el que han ocurrido distintos deslizamientos. Más malas noticias que buenas.

Por esta razón, el año pasado consultamos junto con el concejal Lozano, distintas entidades de la ciudad con el propósito de saber que tanto plástico se ha producido durante la pandemia, pues hay que tener en cuenta también que hace falta conciencia ciudadana sobre el reciclar bien los residuos sólidos en los hogares, ya que, al no existir estas prácticas, hay probabilidad de que botellas o envases de plástico terminen en dicho lugar (y con 500 años en degradarse). No obstante, ninguna entidad tenía una cifra exacta sobre aquella producción.

Ya para la fecha de escribir en esta columna, uno de los avances que tuvo la Cámara de Representantes al cerrar el 2020, fue aprobar en primer debate el proyecto de ley acerca de la prohibición del plástico de un solo uso (ver imagen) que sería posible hasta 2025. Y conociendo el panorama actual, es mucho tiempo. 

Desde Movimiento Naranja Santander hacemos un llamado a todos los concejales del Concejo de Bucaramanga a que tengan en cuenta esta situación que está atravesando la ciudad y a que debatan acerca de la prohibición de dicho material. Además, queremos también hacer un llamado a la alcaldía de Bucaramanga y a las entidades de la ciudad a que promuevan más prácticas ambientales para que los hogares no terminen impulsando prácticas negativas. No hay que quedarnos atrás, todavía estamos a tiempo para luchar contra el plástico y hacer algo por el medio ambiente. Demos ejemplo a las otras ciudades del país para que hagan lo mismo, pues es un problema que nos involucra a todos.

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