Cúcuta, una perla que todos roban

La perla del norte, como se le hace llamar a Cúcuta. Donde sus habitantes durante años han luchado en contra del abandono estatal, de la violencia, desempleo y corrupción. Sus alcaldes se han aprovechado de la desesperación de los cucuteños para llenarlos de promesas inconclusas y así llegar al mandato. A pesar de la pobreza que se vive en la capital del norte, el estado nunca ha tomado medidas para mitigarla, y si las ha tomado, los recursos quedan en manos de terceros.

Como es el caso del poder administrativo de Ramiro Suarez, del que casi nadie quiere hablar, en la ciudad ninguno se quejaba ante un ente administrativo de la corrupción que se vivía durante la alcaldía de Cesar Rojas, porque todos sabíamos que el que en realidad mandaba era Suarez, condenado a 29 años por homicidio, que daba ordenes vía Skype desde la picota a su plantel político.

Desde el lanzamiento de Rojas a la alcaldía en el 2015, se vivía la corrupción.  El condenado prometía por medio de llamadas a habitantes empleos si le eran fiel a su sucesor. Es decir, tenían que recolectar una cantidad de firmas y votos para un supuesto empleo en su gabinete administrativo, o en uno de los supuestos proyectos de generación de empleo si ganaba su candidato del cambio radical. A estas personas se les veían en votaciones con sus camisas distintivas ofreciendo una suma de dinero o una bolsa de mercado a cambio de votar por Cesar Rojas, y a unos otros, les prometían empleo.

Y así fue, se corono como alcalde de la ciudad, muchos nos sabían los que nos esperaba. Desde el principio, su promesa de campaña fue la generación de empleo, que el alcalde anterior (Dona maris Paris) había dejado una tasa del casi 70% de informalidad. El primer contrato fue con la corporación América Bari, Cambari, por 16 mil millones; era una organización sin experiencia que tenía lazos familiares con el alcalde y que la fiscalía le imputo cargos por corrupción.

Este programa buscaba generar 3.800 empleos, como: mantenimiento de la ciudad, aseadores en colegios e instalaciones administrativas de la ciudad. No fueron cumplidos la totalidad de los empleos, fueron contratados algunos de los que les había prometido empleo en campaña por menos de 6 meses; además de esto, el pago no alcanzaba ni a llegar al salario mínimo de ese año ($ 644.350) y muchas veces se demoraban hasta más de dos meses en realizar el pago.

Dentro del plan de desarrollo se estimaban 29 proyectos, sin embargo, solo fueron ejecutados 7 de ellos: las concesiones de alumbrado público y tránsito; el parque Cristo Rey, el cerro del Nazareno, la avenida Gran Colombia, las intersecciones viales de la redoma del Terminal de Transportes que fue mal planeado, y un programa macro de pavimentación de vías urbanas.

Cuatro de ellos fueron investigados por presunta corrupción:

  • La concesión de alumbrado público termino en manos del super poderoso `Turco` Hilsaca, quien desde antes que iniciara el proceso se daba como seguro ganador.
  •  La del Cristo Rey fue adjudicada en una licitación con dos oferentes que tenían parentesco familiar (uno de esos, el ganador, fue el excandidato a la Alcaldía del uribismo Iván Gelvez).
  • La concesión de tránsito cerró con único oferente pese a que ofertaba uno de los negocios más apetecidos de una Alcaldía, y hubo denuncias de presuntos direccionamientos. 
  • En el Cerro del Nazareno un contratista reveló cómo se manejó irregularmente la plata del proyecto.

Dos de estas obras prometían ser atractivos turísticos en la ciudad. Sin embargo, fueron ejecutados   en dos de los barrios con más índices de inseguridad (Barrio Cristo Rey y Antonia Santos), además de que, en medio de la construcción de estas obras, en varias ocasiones fueron paradas por “falta de presupuesto“.

Ramiro también estuvo detrás de casi todas las contrataciones de Rojas, tanto así, que la administración pedía permiso a Suarez desde la picota. En manos de estos dos corruptos quedaron gran cantidad de proyectos y empresas de la ciudad que, hasta el presente año, siguen deteriorándose por la corrupción.

Como consecuencia de la alcaldía de Cesar Rojas, la in formalidad aumento a 77%; en medio de una crisis económica de la ciudad, el exalcalde realizo gran cantidad de préstamos a bancos que dejaron en deuda a la perla del norte. Tampoco se quedó atrás la violencia e inseguridad, Cúcuta llego a ser la 5 ciudad más peligrosa; estadísticamente ocurría un asesinato cada dos días, 2 hurtos a viviendas por día y la migración nunca fue un factor por combatir.

Luego de la terminación de su alcaldía, a Rojas se le abrieron 37 procesos penales y la capital del norte se quedó esperando el progreso que siempre prometió.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: