Nos están matando en Colombia.

Ilustración de Lucas Villa // @CarlosElliotJr

Nos están matando en Colombia dijo Lucas Villa la mañana del 5 de mayo, ese mismo día en la noche recibió sobre su frágil humanidad ocho impactos de bala proferidos con sevicia . En efecto, nos están matando en Colombia y es un hecho ineludible, según la ONG temblores con solo nueve días de paro ya asciende a 37 la cifra de muertos en el marco de las protestas por el paro nacional, y se han reportado además 1.708 casos de violencia policial.

El país lleva a la fecha 9 días de lucha y resistencia, en un paro que por ahora parece que será indefinido, indefinido porque somos un pueblo que grita ante un gobierno que se hace el ciego sordo y mudo como Shakira, Residente nos dio aguante y la señorita Gómez nos dio esperanza, sin embargo, la censura llegó a silenciar las redes; hoy los estados de todos han sido borrados, ocultados o directamente eliminados por las plataformas de redes sociales, somos una nación que le grita las verdades a un gobierno sordo e indolente, solicitamos un amparo, no queremos nada regalado, solo un poco de consideración ante una crisis económica sin precedentes por el covid-19, pero estamos recibiendo a cambio y como respuesta a nuestras solicitudes pacíficas balas, lacrimógenos, aturdidores, perdigones, agua, Fuego, bolillazos , puños y patadas.

¿Qué si nos duele? Claro que nos duele, es más, nos hierve la sangre y nos da un dolor de Patria que solo puede ser sanado con justicia, pues todos hemos sido testigos tanto directos como indirectos de muchísimas vejaciones, violencia policial, abuso de poder, uso de armas prohibidas por el DIH (Derecho Internacional Humanitario), en contra de la población civil, violaciones, detenciones arbitrarias y violencias infundadas desde las instituciones hacia la población, adultos mayores, profesores, defensores de derechos humanos y jóvenes estudiantes que luchan por el futuro de su país.

El que no conoce la historia está condenado a repetirla, y cierto es que los huevos de carrasquilla fueron el  florero de Llorente 2.0 pero no podemos olvidar la triste historia de la guerra civil bipartidista en Colombia, en donde liberales pobres se mataban con conservadores pobres para defender intereses de políticos burgueses ricos, que al final se repartirían tranquilamente el poder desde el frente Nacional. No podemos repetir la Masacre, no podemos permitir que división Nacional enfrente al pueblo entre sí, en un juego de poder de policías Vs manifestantes, cuando en realidad sólo nos estamos matando los ciudadanos entre sí,  mientras las ramas del poder público disfrutan plácidamente y desde el confort, este espectáculo de sufrimiento protagonizado por el pueblo.

Como van las cosas, parece que estamos en una dictadura, las voces del pueblo se ahogan en los ríos de sangre y las arengas populares son silenciadas con balas, “el pueblo es superior a sus dirigentes decía Gaitán”, y “eso que ustedes llaman disturbios es el único lenguaje que tienen los que nunca son escuchados” dijo Martin Luther King, nuestro clamor es completamente legítimo, pues a los funcionarios se les olvido en determinado momento de la historia el carácter de su condición, y es el de ser funcionarios públicos, empleados del pueblo y para el pueblo, por lo tanto nuestra lucha no es contra el policía y el agente del smad que como autómatas amorales disparan sobre quienes con la cabeza en alto y la mano en el corazón un día juraron defender.

Los verdaderos hijueputas y porque lo son a gran escala, son quienes les dan las órdenes de salir a matar, pues estoy segura que los superiores no salen cómo carne de cañón a matase con sus iguales, en conclusión en Colombia se han manchado también de sangre tanto la rama legislativa del poder, que promueve reformas amañadas en contra del proletariado y a favor de los grandes latifundistas, burgueses y oligarcas como Sarmiento Angulo y el grupo aval e igual peso moral recae sobre el ejecutivo que las aprueba porque debe pagar con sumisión de títere una presidencia que comparada con favores, mermelada y plata ñeñe prestada.

 Y yo sé que los filósofos, abogados y en general académicos tenemos que escribir siempre en tercera persona, pero realmente se me hace imposible, pues yo también soy colombiana y desde el 28 a abril he muerto un poquito más cada día y sin embargo, hay algo dentro de mí que el Estado jamás podrá matar y eso es el espíritu de resistencia. 

¡El paro no para porque ahora hay más sed de justicia que cuando el paro empezó!

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