La Gobernación de Santander pagó 7 millones de pesos para que la adulen por Twitter

El millonario contrato, que se paga con los impuestos de los santandereanos, lo recibió Fredy Garzón, quien maneja de cuenta de Twitter “ELDENUNCIANTEo”.

El Denunciante es un colectivo de Twitter que se ha dedicado a realizar “impactos” donde de una u otra forma le lavan la cara al establecimiento. Esto es normal en una democracia, cualquier persona puede apoyar y difundir los ideales que vea convenientes. El problema es cuando este activismo es realmente un negocio. 

Su mayor representante, Fredy Garzón, se ha dedicado de forma excesiva a perseguir a toda persona que no esté de acuerdo con su patrón, Mauricio Aguilar. Hasta ahí todo bien, puede tener su debate ético, pero no es nada relevante para iniciar una acción de carácter administrativa. Cualquiera tiene el derecho de crear una cuenta en la red social que desee y dar su opinión sobre figuras públicas; al fin al cabo es una opinión. 

El asunto cambia cuando esta persecución es patrocinada por el erario. Los rubros de publicidad existen para difundir políticas públicas, y temas de interés de la ciudadanía. No para pagar “bots” y atacar a la oposición, cosa que claramente hizo Mauricio Aguilar cuando le otorgó un contrato por el valor de siete millones de pesos al “El Denunciante”, donde el objeto legal expresa que se contrató para:

REALIZAR LA DINFUSION DE LA PUBLICIDAD DE LAS DISTINTAS CAMPAÑAS INSTITUCIONALES DE LA GOBERNACIÓN DE SANTANDER EN MEDIOS DIGITALES, EN LAS REDES SOCIALES DE TWITTER @EL DENUNCIANTE Y EN EL FAN PAGE DE FACEBOOK “EL DENUNCIANTE” EN BUCARAMANGA 

Este objeto se convierte en actuar y organizarse como unos mercenarios. Ya que el mismo al fin y al cabo no tiene ningún sentido en al ámbito de la publicidad, simplemente se está pagando para que una página de alrededor de cinco mil seguidores en Twitter, de RT a trinos del gobernador y sus amigos. ¿Qué es eso? pues unos mercenarios digitales. 

Entonces, si dicho contrato no tiene sentido en el rubro publicitario ¿Por qué se lo dieron a Fredy? la respuesta es sencilla y predecible, Fredy fue uno de esos que día a día estaba en la sede de campaña del señor Mauricio Aguilar. Era de los que fielmente llevaba personas a sus famosas reuniones de gaseosa y tamal. Obviamente el señor Fredy no lo iba a hacer por amor a la democracia, quería algo a cambio y esto fue lo que ganó. Pero es ilegal y viola varios procedimientos administrativos, aunque parezca que no, ya que usted en Colombia no puede inventarse objetos y contratar a todo el que le dé la gana. 


Fredy, sintiéndose el intocable, comenzó a usar las mismas mañas de los Aguilar, ahora pedía más, quería más. Esta bodega política se prestó para tocar las puertas a viejos enemigos.  

Fuentes de la Alcaldía de Bucaramanga nos expresan que Fredy Garzón en diversas ocasiones ha ido hasta las oficinas de prensa de dicha entidad a pedir dinero a cambio de hablar bien de la administración de Juan Carlos Cárdenas

Esto claramente es un ejemplo de ese famoso sicariato mediático, “o me pagas una millonaria suma sin trabajar o te carteleo”.

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