Por respeto al periodismo y a la comunicación social.

Por estos días salió al aire lo que desde hace un buen tiempo se sospechaba y es de vieja data en el medio; el gobierno departamental dilapida los dineros públicos en pagar a seudoperiodistas, a medios de prensa, ya sea radio, televisión o plataformas digitales para “hacer prensa” de su gobierno; sin embargo y como este miércoles quedó clarisimo en el debate de control político que hizo en la asamblea departamental el “profe” Ferley Sierra, estos dineros están siendo direccionados para “lavar la cara” del gobernador, para atacar a contradictores políticos del actual gobierno y sencillamente, hasta para pagar favores de campaña.

Entre otras cosas reveladas en el debate se hallan casos absurdos en los que a una “influenciadora” se le hacen pagos de hasta cuarenta y dos millones ($42.000.000) por poner algunas imágenes en sus “historias” de Instagram; pagos de hasta setenta y cinco millones ($75.000.000) a paginas web con escasa cobertura;  Casos absurdos de despilfarro que se juntan con otros contratos a decenas de “periodistas” prepagados para hacer contrapeso a las cada vez más constantes denuncias de corrupción en la gobernación departamental.

Es claro que todo esto es una afrenta al verdadero trabajo periodístico que puede desarrollarse en la región, es una afrenta que muchos reconocen en privado, pero callan en público. Las dinámicas comerciales de los medios de comunicación han ido cediendo ante la coyuntura económica; algunos reconocen que pocas empresas pagan pauta y que “sobreviven” con los contratos públicos; lo que no puede ser es que estos contratos sean direccionados y los medios se vean obligados a perder la objetividad; aparecen entonces los mercaderes de opinión, los twiteros de gazapos y los “influenciadores” de pacotilla (cuya influencia está absolutamente sobrevalorada).

Respeto pido por el trabajo periodístico y por el arduo trabajo de los comunicadores sociales, muchos de ellos trabajando en verdaderas condiciones de adversidad para hacer una labor comunicativa, la mayoría sin acceso a estos contratos y con mucha más entereza para realizar un trabajo denodado por informar en diversas comunidades. 

Entre las personas que han recibido los contratos mencionados de prensa, pocos son periodistas o comunicadores de profesión, aparecen, por ejemplo administradores agropecuarios  que podría pensarse que, al no recibir suficiente apoyo en el sector agropecuario, se vieron avocados a trasladarse a otro segmento productivo; pero la realidad es que hay una evidente problemática de corrupción que los órganos de control correspondientes deben comprobar y sancionar.

Por estos días nos dejó uno de los grandes periodistas que ha tenido Colombia, Germán Castro Caicedo; sus crónicas, sus opiniones sustentadas en profundas investigaciones y su gran disciplina periodística deben ser ejemplo para toda una generación que ha visto constreñida la verdadera acción y el papel fundamental de mantener un periodismo objetivo y crítico frente al poder, como contrapeso necesario en el ejercicio democrático.

Sería bueno ver a más periodistas y medios locales alzar la voz, quitarse de encima el yugo de la parapolítica regional y devolver a la ciudadanía una credibilidad que poco a poco se ha ido perdiendo, es tiempo de devolver el respeto al periodismo y a la comunicación social.

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