EL MORRO DE TULCÁN COMO ESCENARIO POLÍTICO EN LA CIUDAD DE POPAYÁN

Por: Jineth Córdoba

El Morro de Tulcán es una pirámide artificial construida por los indígenas pubenences. Era un espacio sagrado, de ritos fúnebres y ceremonias comunitarias, de diálogo y concertación.  Diógenes Patiño, arqueólogo y antropólogo de la Universidad del Cauca, estima en sus estudios que el tiempo de construcción de esta obra y de la existencia de la comunidad indígena data entre los años 1000 y 1500, es decir, antes de la llegada de los españoles (1536-1537).

En medio de la codicia de los hispanos por el oro, el apremio por instalar en tierras ajenas sus costumbres europeas y su afán de homogeneizar el Valle de Pubenza mediante colonias, privaron a los pubenences de sus territorios y los convirtieron en peones de los “conquistadores”. Luego, por si fuera poco, re-fundaron el territorio como si nada hubiese existido antes.

La pirámide del Morro de Tulcán quedó a merced de los españoles dominantes. En la década de 1930, durante la celebración número 400 del sometimiento a los pubenences, en medio del “cumpleaños de Popayán”, la pirámide y memoria de los indígenas sufrió otra afrenta: su punta ceremonial fue explanada con el supuesto interés de poner un monumento en memoria al Cacique Pubén, pero en su lugar, ubicaron sobre lo más alto la estatua de Sebastián de Belalcázar. El mensaje fue claro: la colonización seguía en pie. Belalcázar colonizaba una vez más el territorio sagrado pubenence.  

Así las cosas, el Morro de Tulcán sería objetivado y puesto para el consumo de turistas y locales. De lugar sagrado, pasó a ser un escenario de esparcimiento para familias de raíces coloniales o aristócratas, y pronto, en una era más contemporánea, se transformó en un sitio para el libre ocio de los jóvenes, que muchos no tardaron en tildar como un quemadero de ‘porro’ y ‘pola’.

Pero la historia del Morro de Tulcán cambió nuevamente el 16 de septiembre de 2020, cuando el pueblo Misak sentenció y catalogó como genocida a Sebastián de Belalcázar y decidió tumbarlo con todo y caballo de su pedestal. Aquel día comenzó la reapropiación, armonización y limpieza del espacio mediante rituales y murales que recorrían todo el pedestal que alguna vez fue el aposento de la estatua de Belalcázar. Las irritadas élites patojas al observar que no era uno de los suyos quien estaba en la pirámide ejerciendo el poder, reaccionaron de inmediato, pintando los murales de blanco. Blanco como la ciudad, blanco como sus memorias, blanco como sus camisas, blanco colonial, puro y sacro. 

Este acto abrió las puertas a un escenario político, social y simbólico de disputa por la imagen que debe alojar el Morro de Tulcán. Por un lado, tenemos a las clases privilegiadas: los autonombrados “gente de bien”. Por otra parte, se encuentran los mal llamados “vándalos” o en palabras de Jorge Gonzáles “los que sobran”, el pueblo.

Los colombianos ya no comen cuento a las élites gracias al despertar de conciencia colectiva que se acrecentó durante el paro nacional. En estos meses de protesta social vivimos la verdadera injusticia y represión que los gobiernos hacen para controlarnos y silenciarnos, así como lo hicieron con nuestros antepasados indígenas durante la colonia (al igual que los afros y blanco mestizos, empobrecidos y relegados a la marginalidad y olvido).  El llamado al diálogo es una constante en el Gobierno de Juan Carlos López Castrillón, alcalde de Popayán, quien está siempre a la defensiva de mantener la imagen blanca de la ciudad, acto que acecha la memoria de los pueblos. El pasado 16 de septiembre de 2021, como respuesta a las paredes blancas, se conmemoró el primer año de la caída de Belalcázar. Y los Misak dieron vida nuevamente a su pedestal a través de los colores y rituales. Allí, sobre la cara que da hacia el oriente, una frase: “Se camina en comunidad”. Luego, sobre el costado occidental que mira hacia el sol de la tarde, el retrato de un Cacique vestido con joyas de oro que resignifica y honra al Morro de Tulcán como Territorio de los pueblos indígenas.  Ellos de a poco recuperan su trono.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: