¿Por qué hay un montón de gente montando cicla por la noche en BGA?

Desde hace un mes los ciudadanos bumangueses han podido observar y ser parte de un grupo de personas que todos los miércoles recorren la ciudad en bicicleta

Hablamos con uno de sus creadores (Carlos Felipe Parra Rojas), con el fin de que nos cuente ¿Qué es eso? ¿Es una campaña electoral?

Los miércoles de bici rodada

¿Qué es?

Una iniciativa politica que busca concientizar a la ciudadania sobre el uso de las ciclo rutas . Consta de un paseo nocturno desde diferentes puntos de la ciudad. Especialmente en las zonas destinadas a «La Ciclo Ruta»

¿Por qué?

Es una necesidad que los ciudadanos conozcan y se apropien de las ciclo rutas, a la vez como concejal junto a mi compañero Danovis Lozano preparamos un debate de control político en el concejo de Bucaramanga, con el propósito de cuestionar a la administración respecto a la infraestructura y a la promoción del uso de bicicleta en la ciudad. Ya que consideran que las ciclo rutas tienen muchos errores:

Rutas en contravía

No tiene sentido algunas rutas

En algunos lugares la vía es muy estrecha

¿Para qué?

Queremos que la gente se sienta familiarizada, y ejercer presión sobre la administración de Juan carlos Cardenas, ya que consideramos que esta no se está tomando en serio el uso de la bicicleta en la ciudad. Creemos que la bicicleta es un medio de transporte que le da solución a muchas injusticias en el estilo de vida de la ciudad: Que carros ocupen mucho mas espacio, la contaminación y los trancones.

¿Es una campaña política ?

Yo no estoy en campaña, yo estoy trabajando, es un trabajo desde el concejo. Tiene nuestros logos porque es algo que hacemos dentro de nuestro activismo social, pero esto no está orientado a elecciones. Allá de lo único que se habla es de ciclorutas, de nada mas.

Esta abierto a cualquier persona, cualquier persona puede llegar, de cualquier partido. Las organizaciones que apoyan apoyan para difundirr el uso de la bicicleta.

EL MORRO DE TULCÁN COMO ESCENARIO POLÍTICO EN LA CIUDAD DE POPAYÁN

Por: Jineth Córdoba

El Morro de Tulcán es una pirámide artificial construida por los indígenas pubenences.

Era un espacio sagrado, de ritos fúnebres y ceremonias comunitarias, de diálogo y concertación.  Diógenes Patiño, arqueólogo y antropólogo de la Universidad del Cauca, estima en sus estudios que el tiempo de construcción de esta obra y de la existencia de la comunidad indígena data entre los años 1000 y 1500, es decir, antes de la llegada de los españoles (1536-1537).

En medio de la codicia de los hispanos por el oro, el apremio por instalar en tierras ajenas sus costumbres europeas y su afán de homogeneizar el Valle de Pubenza mediante colonias, privaron a los pubenences de sus territorios y los convirtieron en peones de los “conquistadores”. Luego, por si fuera poco, re-fundaron el territorio como si nada hubiese existido antes.

La pirámide del Morro de Tulcán quedó a merced de los españoles dominantes. En la década de 1930, durante la celebración número 400 del sometimiento a los pubenences, en medio del “cumpleaños de Popayán”, la pirámide y memoria de los indígenas sufrió otra afrenta: su punta ceremonial fue explanada con el supuesto interés de poner un monumento en memoria al Cacique Pubén, pero en su lugar, ubicaron sobre lo más alto la estatua de Sebastián de Belalcázar. El mensaje fue claro: la colonización seguía en pie. Belalcázar colonizaba una vez más el territorio sagrado pubenence.  

Así las cosas, el Morro de Tulcán sería objetivado y puesto para el consumo de turistas y locales. De lugar sagrado, pasó a ser un escenario de esparcimiento para familias de raíces coloniales o aristócratas, y pronto, en una era más contemporánea, se transformó en un sitio para el libre ocio de los jóvenes, que muchos no tardaron en tildar como un quemadero de ‘porro’ y ‘pola’.

Pero la historia del Morro de Tulcán cambió nuevamente el 16 de septiembre de 2020, cuando el pueblo Misak sentenció y catalogó como genocida a Sebastián de Belalcázar y decidió tumbarlo con todo y caballo de su pedestal. Aquel día comenzó la reapropiación, armonización y limpieza del espacio mediante rituales y murales que recorrían todo el pedestal que alguna vez fue el aposento de la estatua de Belalcázar. Las irritadas élites patojas al observar que no era uno de los suyos quien estaba en la pirámide ejerciendo el poder, reaccionaron de inmediato, pintando los murales de blanco. Blanco como la ciudad, blanco como sus memorias, blanco como sus camisas, blanco colonial, puro y sacro. 

Este acto abrió las puertas a un escenario político, social y simbólico de disputa por la imagen que debe alojar el Morro de Tulcán. Por un lado, tenemos a las clases privilegiadas: los autonombrados “gente de bien”. Por otra parte, se encuentran los mal llamados “vándalos” o en palabras de Jorge Gonzáles “los que sobran”, el pueblo.

Los colombianos ya no comen cuento a las élites gracias al despertar de conciencia colectiva que se acrecentó durante el paro nacional. En estos meses de protesta social vivimos la verdadera injusticia y represión que los gobiernos hacen para controlarnos y silenciarnos, así como lo hicieron con nuestros antepasados indígenas durante la colonia (al igual que los afros y blanco mestizos, empobrecidos y relegados a la marginalidad y olvido).  El llamado al diálogo es una constante en el Gobierno de Juan Carlos López Castrillón, alcalde de Popayán, quien está siempre a la defensiva de mantener la imagen blanca de la ciudad, acto que acecha la memoria de los pueblos.

El pasado 16 de septiembre de 2021, como respuesta a las paredes blancas, se conmemoró el primer año de la caída de Belalcázar. Y los Misak dieron vida nuevamente a su pedestal a través de los colores y rituales. Allí, sobre la cara que da hacia el oriente, una frase: “Se camina en comunidad”. Luego, sobre el costado occidental que mira hacia el sol de la tarde, el retrato de un Cacique vestido con joyas de oro que resignifica y honra al Morro de Tulcán como Territorio de los pueblos indígenas.  Ellos de a poco recuperan su trono.

Cuando el Estado nos falla: el caso de Jeferson Navarro

Por: María Alejandra Arciniegas Rueda

Cuando vi la noticia del joven ladrón al que mataron siete hombres, me demoré un poco en procesar el asunto. Los hechos fueron los siguientes: Jeferson Andrés Navarro Rueda, de 19 años, ingresó junto con otro hombre a un billar, donde se disponían a robar con arma de fuego a todos los presentes. Poco después, una de las personas que allí se encontraban, se abalanzó sobre él, seguido por otros seis comensales. Los hombres le dispararon a Jeferson Navarro con la misma arma que él tenía para robarlos, le clavaron los tacos de billar en repetidas ocasiones y finalmente lo lincharon.

Por un lado, en un país donde la injusticia es el pan de cada día, en el que en más de una ocasión se capturan a los delincuentes para dejarlos en libertad a los pocos días, la justicia por mano propia se convierte en la alternativa más efectiva en el imaginario de la ciudadanía. Como ejemplo, está un caso sonado: el de Carmen Cecilia Contreras, una mujer de 56 años que denunció al hombre que la robó. Aquel hombre fue a la cárcel por unos días pero fue puesto en libertad, libertad que aprovechó para matar a Carmen Contreras. Esta clase de fallas en la justicia son las que hacen que muchas personas sientan que es más útil castigar por sí mismas al delincuente.

Según datos publicados en 2020 por el “Rule of Law Index” (un índice que suministra  datos sobre ocho dimensiones referentes al estado de derecho), en el indicador de justicia civil, que mide factores como la ausencia de corrupción y la aplicación efectiva de este tipo de justicia, Colombia obtuvo 0,49 puntos, donde 0 es la calificación más baja y 1 la más alta. En cuanto al factor de justicia penal, que estudia puntos como la efectividad del sistema investigativo penal y la ausencia de corrupción en el mismo, la puntuación fue de 0,34. Estos resultados nos ubican, en cuanto al primer indicador, en la posición 79 (de los 128 países donde se hizo el estudio) y en el puesto 101 respecto al segundo. 

De cierta forma es entendible que en nuestra sociedad capitalista se valoren de sobremanera los bienes materiales, porque al fin y al cabo se obtienen a partir de la fuerza y las horas de trabajo de cada individuo. Quizás muchos se sientan miserables trabajando 12 horas diarias o más para ganar un mínimo con el que pueden sobrevivir y de vez en cuando darse algunos lujos.

Esto se explica en el artículo Justicia por mano propia en Colombia: un análisis desde los conceptos de ira e ira transicional, en donde el profesor de la Universidad de los Andes, Iván Javier Mojica Rozo, afirma que “cuando nos convertimos en víctimas de un delito sentimos ira, ya que consideramos que hemos sido dañados de manera injusta por alguien que no tenía ningún derecho a violentarnos, y eso hace que sintamos un deseo de retribución”.

Por otro lado, hay otro factor para tener en cuenta y es la desigualdad . En cuanto a ello, Colombia tiene experiencia. Según el coeficiente Gini, nuestro país cerró el 2020 con 0.544 puntos. Cabe aclarar que este varía entre cero y uno, siendo que cero refleja una sociedad igual, y uno, una completamente desigual. Además, con la pandemia, el indicador de pobreza cerró el 2020 con un 15,1%, es decir, aumentó 5,5 puntos porcentuales.

Si bien, la desigualdad no es el único factor que puede llevar a la violencia, sí es determinante. El economista Hernan Winkler afirmó en una entrevista para el Banco Mundial que “la actividad criminal también se puede explicar por un análisis costo-beneficio; cuanto más escasas sean las oportunidades económicas para los más pobres y mayor sea la brecha de ingreso entre pobres y ricos, los beneficios económicos de crímenes como robos o secuestros […] tienden a ser mayores”.

Y no, con esto no busco justificar a los ladrones o a las personas que buscan un “camino fácil” como sustento de vida. Pienso que deben hacerse responsables de los actos que comenten, que, en el escenario ideal, equivaldría a estar en prisión, pagar su pena y vivir un proceso de resocialización. Pero dejando esto a un lado y volviendo al tema inicial que me llevó a extenderme en toda esta cháchara, ¿realmente fue justo lo que sucedió con Jeferson Navarro? ¿fue proporcional lo que recibió comparado con lo que estaba haciendo?

Sí, el joven tenía antecedentes por hurto y en el momento llevaba un arma de fuego, pero, ¿equivale a ser torturado por siete hombres para posteriormente ser asesinado? Varias personas han comentado que lo merecía y que a él no le hubiera temblado la mano para usar el arma. Al respecto, solo quiero decir que es un argumento partido de un supuesto y por ende, es una falacia de composición. La sevicia con la que aquellos hombres pusieron fin a la vida del chico me da escalofríos. Según la familia de Navarro, él pedía perdón mientras el ataque sucedía. Esto me lleva a preguntarme quién es más peligroso, porque sí, hay un ladrón menos… pero siete (a mi parecer) psicópatas más.

Pero ¿de quién es la culpa? ¿del joven? ¿de los hombres? ¿del sistema judicial? o ¿de la pobreza, desigualdad y falta de oportunidades? Creo que en últimas, el Estado nos falla y, como siempre, los que nos vemos afectados somos los ciudadanos del común.

Por respeto al periodismo y a la comunicación social.

Por estos días salió al aire lo que desde hace un buen tiempo se sospechaba y es de vieja data en el medio; el gobierno departamental dilapida los dineros públicos en pagar a seudoperiodistas, a medios de prensa, ya sea radio, televisión o plataformas digitales para “hacer prensa” de su gobierno; sin embargo y como este miércoles quedó clarisimo en el debate de control político que hizo en la asamblea departamental el “profe” Ferley Sierra, estos dineros están siendo direccionados para “lavar la cara” del gobernador, para atacar a contradictores políticos del actual gobierno y sencillamente, hasta para pagar favores de campaña.

Entre otras cosas reveladas en el debate se hallan casos absurdos en los que a una “influenciadora” se le hacen pagos de hasta cuarenta y dos millones ($42.000.000) por poner algunas imágenes en sus “historias” de Instagram; pagos de hasta setenta y cinco millones ($75.000.000) a paginas web con escasa cobertura;  Casos absurdos de despilfarro que se juntan con otros contratos a decenas de “periodistas” prepagados para hacer contrapeso a las cada vez más constantes denuncias de corrupción en la gobernación departamental.

Es claro que todo esto es una afrenta al verdadero trabajo periodístico que puede desarrollarse en la región, es una afrenta que muchos reconocen en privado, pero callan en público. Las dinámicas comerciales de los medios de comunicación han ido cediendo ante la coyuntura económica; algunos reconocen que pocas empresas pagan pauta y que “sobreviven” con los contratos públicos; lo que no puede ser es que estos contratos sean direccionados y los medios se vean obligados a perder la objetividad; aparecen entonces los mercaderes de opinión, los twiteros de gazapos y los “influenciadores” de pacotilla (cuya influencia está absolutamente sobrevalorada).

Respeto pido por el trabajo periodístico y por el arduo trabajo de los comunicadores sociales, muchos de ellos trabajando en verdaderas condiciones de adversidad para hacer una labor comunicativa, la mayoría sin acceso a estos contratos y con mucha más entereza para realizar un trabajo denodado por informar en diversas comunidades. 

Entre las personas que han recibido los contratos mencionados de prensa, pocos son periodistas o comunicadores de profesión, aparecen, por ejemplo administradores agropecuarios  que podría pensarse que, al no recibir suficiente apoyo en el sector agropecuario, se vieron avocados a trasladarse a otro segmento productivo; pero la realidad es que hay una evidente problemática de corrupción que los órganos de control correspondientes deben comprobar y sancionar.

Por estos días nos dejó uno de los grandes periodistas que ha tenido Colombia, Germán Castro Caicedo; sus crónicas, sus opiniones sustentadas en profundas investigaciones y su gran disciplina periodística deben ser ejemplo para toda una generación que ha visto constreñida la verdadera acción y el papel fundamental de mantener un periodismo objetivo y crítico frente al poder, como contrapeso necesario en el ejercicio democrático.

Sería bueno ver a más periodistas y medios locales alzar la voz, quitarse de encima el yugo de la parapolítica regional y devolver a la ciudadanía una credibilidad que poco a poco se ha ido perdiendo, es tiempo de devolver el respeto al periodismo y a la comunicación social.

Mauricio Aguilar le entrega millonarios contratos a Laura Garcia Hola Hola

Así lo denuncian en la asamblea departamental de Santander el diputado Ferley Jaimes y su equipo jurídico, Hernán Morantes y Juliana Medina

En 2020-21 la Gobernación de Santander contrató a Laura García Hola Hola para que la joven hablara bien de ellos en redes sociales.

Si alguna vez, como buen santandereano, se ha preguntado por qué no hay dinero suficiente en el departamento parra arreglar tantas vías sin pavimentar, que son, por ende, peligrosas para quienes las transitan; ni tampoco hay plata para invertir en el mejoramiento de tantas escuelas y colegios en condiciones precarias y, además, se ha cuestionado por qué la plata de sus impuestos no se ve reflejada coherentemente, acá está una de las razones.

Gracias a una denuncia presentada por el diputado Ferley Sierra, se dio a conocer que como parte del plan de medios de la Gobernación, este año se destinó un contrato de 42 millones de pesos para que la influencer conocida como Laura García Hola Hola subiera 6 videos y 12 historias a su perfil de Instagram haciendo publicidad al gobierno dirigido por Mauricio Aguilar.

El plan de medios de la Gobernación contrata a través de una empresa llamada SEGA Y MAPA SAS (a quienes durante su campaña les dio contratos por $36’550.000 y $60’250.000 de pesos), cuyo representante legal es Sergio Eduardo García Aragón, quien ha sido contratista del departamento desde el gobierno de Richard Aguilar y además, “curiosamente” es el padre de Laura García Hola Hola.

Pero no es la primera vez que esto sucede, ya que el año pasado, esta influencer también recibió un contrato para publicar 7 historias y 3 videos, también es su perfil de Instagram. Sin embargo, al revisar el “feed» de la joven, no se puede encontrar aquel material audiovisual.

PorPor último, cabe resaltar que hasta la fecha, Laura García no ha publicado el contenido pactado en el contrato.

El Centro Latinoamericano del Propósito abre una nueva convocatoria para jóvenes latinoamericanos que quieran formarse como agentes de cambio para su comunidad

Este 2021, el Centro Latinoamericano del Propósito (CLAP) ofrecerá la oportunidad a jóvenes profesionales de América Latina de especializarse y adquirir experiencia práctica como gestores de iniciativas con una misión social.


CLAP es una organización que forma líderes innovadores para resolver problemas complejos en Latinoamérica. Para ello, se ha propuesto beneficiar a 150 personas para formarse en alguno de sus tres programas especializados bajo la modalidad de presencialidad remota.
El Programa Especializado en Liderazgo y Gestión Comunitaria está pensado para todos aquellos líderes sociales y comunitarios que buscan generar un impacto social, trabajando junto con organizaciones de base en sus comunidades.


Por su parte, el Programa Especializado de Gestión de Organizaciones Sociales está dirigido a todos aquellos jóvenes que ven en el emprendimiento una oportunidad para transformar y empoderar comunidades. Ellos y ellas adquirirán las competencias para asumir un rol de gerencia en empresas y organizaciones con una misión social.
Finalmente, el Programa Especializado en Políticas Públicas y Gestión del Desarrollo empodera a todos aquellos líderes activistas para incidir desde las instituciones públicas. El programa les dará herramientas de innovación política para replantearse el statu quo, y así diseñar de una Latinoamérica más inclusiva y equitativa.


Los programas tienen un formato dual. Durante las 20 semanas de los programas, los estudiantes reciben un amplio contenido de formación académica. Además, tienen la oportunidad de desarrollar un proyecto de consultoría para diversas instituciones aliadas en América Latina.
Actualmente, CLAP cuenta con 24 aliados para hacer posible esta experiencia práctica, que es la que genera mayor expectativa. “Este componente práctico es un gran beneficio para el perfil profesional de los estudiantes, al brindar la posibilidad de poner los conocimientos en práctica y a la vez romper con esas barreras a las que se enfrentan los jóvenes que salen y encuentran un mundo laboral distinto al presentado en los libros y el salón de clase”, comenta Giovanna Mora, directora de relaciones públicas de CLAP y egresada del Programa Especializado en Liderazgo y Gestión Comunitaria.


Para mayor información, visite la página web: http://www.claplatam.org. La inscripción está abierta hasta el 23 de julio y los programas inician la primera semana de agosto de 2021.

¿Se está armando la gente de Cabecera del Llano?

Una fuente anónima reveló al equipo de Des Igual, capturas de pantalla del grupo de WhatsApp de la Junta de Acción Comunal del barrio Cabecera del Llano, en la que se evidencian mensajes amenazantes hacia los manifestantes que se movilizan por el sector, en el marco del Paro Nacional.

Esto es preocupante, pues en días pasados dos ciudadanos que estaban ejerciendo su derecho a protestar fueron agredidos con disparos de un arma traumática, que provenían del conjunto residencial Portal de la Loma.

Lo que los estudiantes primero pensaron, fue que habían sido piedras arrojadas a alta velocidad desde los balcones de los exclusivos condominios. Pero, resultaron ser balas de goma de tipo traumático, esto se comprueba en los vídeos que hay de los hechos. El medio increpó al respecto a expertos en este tipo de armamento, quienes validaron por el audio y el tipo de las heridas, que habían sido atacados con este tipo de munición.

Lo que resulta trágico de estos hechos es la apología al uso de la violencia para amedrentar al estudiantado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB, estigmatizando de paso a la Universidad Industrial de Santander, como si hubiese sido víctima de algún tipo de conspiración social que deterioró la institución. Recordemos que en medio de la coyuntura, los estudiantes de la UNAB han salido a las calles y ratificado, a través de sus asambleas de facultad como mecanismos legítimos el apoyo al Paro Nacional, ante la falta de garantías para la movilización y participación han decidido manifestarse en contra de la administración de la universidad.

A continuación, presentamos las capturas de pantalla que incriminan a los habitantes del sector.

A continuación, un miembro del equipo investigativo de la revista increpa a uno de los principales portavoces de la iniciativa (aplaudida por algunos y repudiada por otros

Como conclusión, la interacción con el miembro del chat parece confirmar algunas cosas y dejar otras abiertas a la interpretación. Si bien el personaje no niega ni admite haber hecho esas declaraciones y en una parte pretende demencia al respecto, parece estar informado de lo que se le está preguntando y parece saber (y responsabilizar) a uno de los miembros del chat (el concejal Carlos Parra) a quien acusa de intimidarle. Ciertamente, para la hora de la publicación de este artículo los pantallazos ya parecen hacerse virales en las redes y este personaje asume que quien los filtró fue uno de los miembros y parece buscar al responsable, confirmando que forma parte del mismo.

Nota editorial: El concejal Carlos Parra, no tiene absolutamente nada que ver, hace parte del grupo bajo sus funciones como concejal, aún así; el señor lo acusa de amenazar sin ningún fundamento.

TATÁN FUE… A HACER EL OSO.

Artículo por: Tatiana Corredor

COMO DAVIVIENDA, EN EL LUGAR EQUIVOCADO. ASÍ QUEDAMOS LOS SANTANDEREANOS “REPRESENTADOS” EN LA MESA DE DIÁLOGO NACIONAL POR EL INFLUENCER TATAN FUE (SEBASTIÁN OSPINA)

Tengo tanto por contarles acerca de mi país, que seguramente estas líneas no me alcanzarán para expresar mi inconformidad. A nivel nacional nos encontramos pasando por una situación donde somos el ojo del huracán en todo el mundo. 

Muchos “influencers”, también llamados creadores de contenido, dieron a conocer la problemática a través de trasmisiones directas por la red social Instagram, donde se evidencian las injusticias y los abusos que suceden en el país durante las marchas y protestas; otros, por otro lado, se dedicaron a realizar oratones por los parques de la ciudad de la ciudad bonita.

A estos influenciadores se les reconoce que hayan realizado esta difusión de contenido, pues tienen herramientas para realizar este trabajo. Hasta ese punto todo está bien, pero lastimosamente se han robado el crédito de los verdaderos marchantes, quienes han dado la lucha y la vida por esta protesta. Como dice el dicho “zapatero a su zapato” y cada quien es experto en su labor; agradecemos, pero no se pueden tomar atribuciones que no les corresponden. 

Después de tantos días de paro, tantas masacres e injusticias, el “presidente” Iván Duque por fin se dignó a realizar unas mesas de diálogo a nivel nacional con representantes de diferentes sectores; pero mi pregunta en estos momentos es: ¿Realmente se está reuniendo con las personas idóneas y capacitadas, que representan a los sectores que se manifiestan, dando a conocer la problemática de los departamentos y llevando posibles soluciones para el país? 

En el caso de Santander no fue así. Como ya vimos en Bucaramanga hace pocos días fue tema polémico por una mesa de diálogo realizada en la ciudad, en la que fueron invitados creadores de contenido y empresarios. Pero cuando creía que no podían decepcionarnos más, nos sorprendieron y a nivel nacional no nos quedamos atrás. “TATAN FUE”, el reconocido creador de contenido quien cuenta su historia de drogadicción, resurrección, rehabilitación y devoción a Dios, fue quien esta vez se llevó el crédito y perdió los dos minutos más valiosos que tenía Santander para expresar las inconformidades que se viven frente al paro nacional. 

Quisiera decirles que su discurso estuvo bien (porque creo en un ser supremo), pero no amigos, este hombre estaba como Davivienda, en el lugar equivocado. Esa mesa no era para hablar de su vida y de como Dios entró en un hombre drogadicto, obró y lo cambió. Tatán tuvo 2 minutos para resaltar los problemas, la realidad de lo que está pasando, la brutalidad de la fuerza pública, y las sistemáticas violaciones a Derechos Humanos; tuvo 2 minutos para decirle al presidente que hay miles de jóvenes que quieren ser escuchados por fin para que sus demandas sean atendidas y poder empezar a solucionar todo eso que ha condenado a millones de personas a la desigualdad y la pobreza, y decidió hablar de su experiencia con Dios, perdiendo la gran oportunidad de reventar esa burbuja en la que Duque se encerró.

La empatía que tanto dice predicar se le olvidó por completo, pues muchos artistas y personas del entretenimiento que han estado verdaderamente firmes en la lucha con el paro han rechazado esta invitación porque no se sienten capacitados para dar a conocer las necesidades y las posibles medidas que este pueblo necesita. Quienes verdaderamente deberían estar sentados en esa mesa son los representantes de cada sector, líderes sociales, campesinos, sindicatos, estudiantes, la minga, profesionales de la salud, entre otros más, pero no se han visto presentes no porque no quieran asistir, sino porque no han sido invitados. Ellos como toda Colombia han sido olvidados, vulnerados y censurados por este país.

¿La conclusión de todo esto? Tatán, como muchos otros más que no nos representan, solo fue a calentar puesto en esas mesas de diálogo, y nosotros una vez más nos quedamos sin ser escuchados, a razón de el egocentrismo de estos influencers que solo los mueve la necesidad de obtener más seguidores. Porque él posiblemente ganó unos cuantos seguidores ¿quizás unos 10.000?, pero se olvidó que, al asumir esa responsabilidad, él era la voz de 2.121.232 habitantes de Santander y ni que decir de todos los habitantes de Colombia, pero le pudo más el egocentrismo al no ceder el puesto, dejando de lado la famosa empatía que tanto predica. 

¿Por qué la hermana del gobernador de Santander ya está vacunada?

La aplicación de vacuna en contra del COVID -19 en Colombia da vergüenza. No solo por el hecho de que llegaron hasta febrero, sino porque el proceso ha sido lento y descarado. Ahora le podemos sumar un presunto caso más de corrupción, pues, al parecer, los hijos de políticos se están beneficiando de las dosis a pesar de no cumplir con los requisitos de las etapas vigentes. 

Este es el caso de Blanca Sofía Aguilar Barrera, hija menor del ex gobernador de Santander, Hugo Aguilar Naranjo y hermana del actual mandatario del departamento, Mauricio Aguilar Hurtado.

Actualmente, Colombia se encuentra en la etapa dos de vacunación, que según el Ministerio de Salud, incluye a la población entre los 60 y 70 años, al talento humano y profesionales de la salud en servicio social obligatorio, a los médicos tradicionales, y a los estudiantes de pregrado de programas técnicos, tecnológicos y universitarios, de ciencias de la salud. 

Si bien puede ser estudiante de medicina, la señora Blanca Aguilar se graduó el año pasado del colegio, lo que haría poco probable que esta fuera ya practicante de medicina y tuviera contacto con pacientes.

Las practicas en la mayoría de universidades colombianas comienzan desde sexto u octavo semestre ¿Cómo se pueden hacer mas de cinco semestres en un año?

Ya que este es el caso, nos preguntamos ¿Por qué una joven de 18 años que no ha pasado de segundo semestre de universidad y se encuentra viendo «la teoría de la medicina», ya pudo acceder a la vacuna cuando aún gran parte de la población a la que no cobija la fase 2 aún no lo ha logrado?

Si miramos el pensum de la Universidad del Rosario podríamos argumentar que ve materias en las que empiezan a hacer práctica (materias) desde un semestres anteriores.

Fuentes de la Universidad nos han dicho:

Estamos sometidos a practicas desde primer semestre, tenemos muchas materias practicas, no entiendo cúal es el problema que ella este vacunada, vemos materias prácticas; tiene sentido que se vacune

Pero tal afirmación no es cierta

Efectivamente desde primer semestre dentro de sus asignaturas ejecutan algún tipo de práctica que complementa una materia teórica. Pero jurídicamente tal cosa no es considerado prácticas, es un pedagogía dentro de la materia, entiéndase como algo que es práctico.

La práctica como tal se toma a consideración cuando la persona tiene un trabajo directamente con una entidad y tal cosa solo se puede realizar desde ciertos semestres. Segundo semestre no está incluido en esta, ya que según la legislación colombiana usted carece de criterio técnico para poder realizar una práctica profesional de medicina.

De tal forma los únicos estudiantes con un riesgo el cual el Estado debe asumir son aquellos que se encuentren realizando prácticas laborales, cosa que Blanca Sofia Aguilar no está haciendo.

La Unidad investigativa de Des Igual hablo con estudiantes de medicina de quinto y sexto semestre de la universidad de Pamplona; estos afirman que para ellos es un problema que los vacunen, una travesía casi imposible de realizar.

Piden muchas cosas, que ARL, que trabajo, que entidad ¿De dónde vamos a sacar eso? Nosotros sí estamos expuestos y nada de nada.

¿En unas universidades sí en otras no?

MEDICINA UROSARIO PLAN DE ESTUDIOS- PREGRADO

Las universidades son las que cuadran directamente con el ministerio, mandan las listas para postular y priorizar estudiantes. En este caso la Universidad del Rosario ¿Cómo la priorizaron a ella? ¿Fue de mérito? ¿Cómo sabemos que dicha postulación no tuvo que ver con influencia política? Y en caso de que la Universidad lo haya hecho sin ningún interés de esa índole, ¿Por qué una Universidad privada permite que jóvenes que apenas van en segundo semestre, que hacen prácticas en campos como la neurología y la psiquiatría, accedan a la vacuna antes que muchos ciudadanos que la necesitan con más urgencia, e incluso antes que otros estudiantes de medicina de semestres más avanzados?

Blanca Aguilar, luego de graduarse del colegio ya hace un año ¿Va o no va a hacer prácticas en un centro de prestación de salud?

Por: Alejandra Arciniegas

DesMotivArte, “Si por allá llueve por aquí no escampa”.

(Parafraseando a Diego Fernando Montoya Serna, dramaturgo, en su artículo aparecido en el periódico el País de Cali el 20 de abril de 2021)

Colombia vive tiempos álgidos, siempre los ha vivido y en las regiones se siente con más fuerza en el ámbito de las desigualdades, los abusos de poder, la indiferencia gubernamental, la falta de aplicación de políticas públicas en beneficio de las comunidades; pues Santander no es la excepción, y vamos a hablar de políticas públicas culturales, que de ellas sí que no solo se adolece esta región sino todo el país. 

Es extraño ver funcionarios públicos en actividades artísticas en cualquier área o perfil. No alcaldes ni gobernadores y menos aún secretarios de despacho, Si al caso alguno llega despistado a alguna inauguración, pero desubicado, ni decir de los funcionarios encargados del tema cultural que por lo general son “cuota política” de algún partido. Llegan allí a ocupar estos puestos burocráticos con cero conocimientos del sector que “representan” y usan la manida frase “venimos a aprender”; Creo a la cosa pública no se llega a aprender, se llegar a ejecutar políticas públicas al servicio de la comunidad.

Y para la muestra un botón, la Gobernación de Santander – Secretaria de Cultura y Turismo, acaba de lanzar un programa llamado MotivArte; pero es un programa que desmotiva a gran escala por el grado de desconocimiento de lo allí planteado en todas las áreas artísticas, hacen malabares de manera olímpica con cifras y números que no representan ninguna realidad de la producción artística actual, lo que refleja esta convocatoria es un total desconocimiento del sector cultural, ¿Y es qué no hay quien los asesore? ¿O es que los asesores también desconocen los temas de producción artística en general? ¿Y entonces no se supone que son conocedores de estos temas de manera puntual, acertada y asertiva?

El debate no es siquiera con la Secretaria de Cultura y Turismo de Santander, porque desde su posesión no ha atendido ninguna sugerencia, consejo, recomendación de parte del sector cultural; pero también porque la Secretaria no tiene capacidad de negociación ni poder de decisión, son solo firmantes de políticas dictadas desde arriba, el debate de fondo es  con esta administración del gobernador Mauricio Aguilar,  de las políticas culturales –  que no existen –  desde que empezó, es decir, ha sido fatal, nefasto, un desastre. 

El debate real es sobre el presupuesto del sector cultural, sobre cuáles son las garantías constitucionales y derechos del sector cultural para que los dineros destinados a las  políticas culturales se inviertan en beneficio y no en detrimento del sector, nada se ha sabido fuera de esta desmotivante propuesta. ¿Y la inversión en las nueve (9) líneas de Concertación para cuando se tiene previsto implementarlas? ¿Y en Fomento  a la cultura y las artes y a la formación para cuándo? Señor Gobernador no solo de esculturas de piedra u mármol viven los artistas, no somos convidados de piedra; también ejercemos derechos. 

¿Cuándo en la administración pública departamental, se van a nombrar funcionarios por méritos y perfiles, para que no sean las figuras obsoletas de campaña o de partidos, puestas a ejercer con nulo conocimiento? El tema de la Cultura es relevante desde lo político y lo social, pasando por la identidad y el desarrollo de las comunidades; de allí, lo importante de hacer una verdadera inversión, que motive a los creadores artísticos, no que desmotive.  

Y del tema de los Operadores de estos recursos otra inquietud. ¿Por qué no licitan para que organizaciones culturales administren esos recursos con propuestas que impacten al sector? Siempre son operadores impuestos sin idoneidad ni experiencia, señores son dineros públicos, entonces se pide mínimo transparencia, idoneidad y conocimiento del sector. ¿Entonces de que cultura estamos hablando?  Estas políticas de la Gobernación de Santander es a todas luces una política que está diezmando al sector, incluso más que cualquier virus. 

La Secretaría de Cultura y Turismo de la Gobernación de Santander lanzó un  pírrico programa de estímulos llamado Motivarte pero que no obedece ni tiene en cuenta la realidad del sector artístico cultural del departamento, es necesario entablar el dialogo abierto, franco, transparente con el sector cultural y corregir ese horror, ese esperpento. 

Se hace urgente e importante analizar estos presupuestos desde lo cualitativo, para entender el imaginario que tiene la Secretaria de Cultura y Turismo – Gobernación de Santander sobre la cultura, si es que los tiene, cuáles son sus  prioridades e intereses, ya que no los conocemos, de aquí la urgencia de un diálogo profundo con el sector,  pues se nos quiere imponer programas, planes y actividades, desconociendo la dinámica del sector artístico cultural ¿Entonces, donde queda el Diálogo? 

Pero más allá de los presupuestos, Santander es un departamento con un desastroso proyecto público cultural, parcializado, improvisado, mal copiado de otras administraciones, o de años anteriores, desfinanciado siempre, nos corresponde una revisión estructural, a partir de un diálogo de todos los sectores artístico culturales. Pero este diálogo, señor Gobernador, debe empezar con un reconocimiento de la importancia de los artistas y gestores, más que de los eventos, y debe acompañarse de voluntad política, consolidarse en compromisos inmediatos, respaldarse con presupuestos dignos y garantizarse con políticas a largo plazo, es lo mínimo; ver si de verdad logran motivarnos y no nos impongan por favor más programas tipo Motivarte, que logran surtir es un efecto contrario. 

Por: Mesa sectorial de Teatro de Bucaramanga (y voceros de las Mesas de artes audiovisuales, artes plásticas, música, danza y literatura)