La ley es selectiva

Hace aproximadamente un mes, se presentó un hecho en la ciudad de Cali, durante el marco del paro nacional. Hombres armados en camionetas blancas bastante cuestionables, arremetieron contra la minga indígena, usando armas traumáticas y con complicidad de la policía nacional. Sus argumentos se basaron en «defensa personal» y en que los indígenas estaban destruyendo sus propiedades, lo cual no tiene fundamento alguno.

Por otro lado, un hecho similar ocurrió hace unos días en Bucaramanga, donde una camioneta de placa CMG 927 disparó contra manifestantes usando también un arma traumática 9mm.

No solo armas traumáticas han sido usadas por estos civiles armados para atacar a manifestantes del paro nacional, sino también armas de fogueo. Por ejemplo, en Cali se conoció el caso del empresario Andrés Escobar, quien se le vio en un vídeo disparando al aire con un arma de fogueo, siendo escoltado y protegido por la misma policía. Además, otros ejemplos fue el caso de Álvaro Ocampo (arma traumática) en la misma ciudad de Cali, y el del ataque a manifestantes en un plantón cerca del edificio Portal de la Loma (Cabecera) en Bucaramanga.

Ambos hechos ya fueron cubiertos anteriormente por este medio.

¿Cuáles la diferencia entre un arma traumática y una de fogueo?

Un arma traumática es una réplica de un arma de fuego que, en vez de expulsar una ojiva de plomo, dispara una de goma. Igualmente, el cañón viene abierto. El impacto en la piel de una persona genera un trauma o lesión. Si el impacto da con una arteria, puede provocar un desangrado.

La siguientes imágenes muestran la munición de un arma traumática y una lesión:

Un arma de fogueo también es similar a la traumática en cuanto a ser replica de un arma de fuego. Sin embargo, se diferencia es en su cañón, ya que esta llega obstruida y trae un tapón que, al dispararse, los gases se descomprimen y expulsan el cartucho que se ha quemado. Las armas de fogueo usan bolas de goma como munición como se observa en la siguiente imagen:

¿Qué dice la ley colombiana sobre las armas traumáticas y de fogueo?

El artículo 25 del Decreto 2535 de 1993 establece que “No requieren permiso para porte otenencia, las armas neumáticas, de gas, y las armas largas de pólvora negra, incluso las escopetas de fiso”. Así mismo, el parágrafo establece desde el artículo 84 al 95 que las armas que no requieren permiso están sujetas a disposiciones que van desde la competencia, multa, acto administrativo, remisión del material decomisado, etc. No obstante, las armas traumáticas no quedan reguladas por dicho decreto. En cambio, el artículo 27 de la ley 1801 de 2016, conocido también como el código de la policía, aclara los comportamientos que ponen en riesgo la vida e integridad. El numeral 7 no prohíbe en su totalidad el porte de dichas armas (traumáticas y de fogueo) en el país en su totalidad. En su lugar establece:

“Portar armas traumáticas, de aire, de fogueo, de letalidad reducida o sprays, rociadores, aspersores o aerosoles de pimienta o cualquier elemento que se asimile a armas de fuego, en lugares abiertos al público donde se desarrollen aglomeraciones de personas o en aquellos donde se consuman bebidas embriagantes, o se advierta su utilización irregular o se incurra en un comportamiento contrario ala convivencia”.

Al presentarse el numeral 7 hay una multa general de tipo 2: Ocho (8) salarios mínimos diarios legales vigentes. Si se toma en cuenta los anteriores casos, en especial, los de la ciudad de Cali, es donde aquí se plantean las siguientes preguntas:

¿Qué hacía la policía de Cali escoltando a personas civiles armadas?

Al haber un lugar aglomerado de manifestantes en un espacio público y vía pública, ¿en qué quedó entonces el numeral 7 del artículo 27?

Sí al presentarse uno de esos comportamientos señalados en el artículo 27, ¿dónde está la tal mediación policial como medio para resolver el conflicto como se menciona en el parágrafo 2?

Cúcuta, una perla que todos roban

La perla del norte, como se le hace llamar a Cúcuta. Donde sus habitantes durante años han luchado en contra del abandono estatal, de la violencia, desempleo y corrupción. Sus alcaldes se han aprovechado de la desesperación de los cucuteños para llenarlos de promesas inconclusas y así llegar al mandato. A pesar de la pobreza que se vive en la capital del norte, el estado nunca ha tomado medidas para mitigarla, y si las ha tomado, los recursos quedan en manos de terceros.

Como es el caso del poder administrativo de Ramiro Suarez, del que casi nadie quiere hablar, en la ciudad ninguno se quejaba ante un ente administrativo de la corrupción que se vivía durante la alcaldía de Cesar Rojas, porque todos sabíamos que el que en realidad mandaba era Suarez, condenado a 29 años por homicidio, que daba ordenes vía Skype desde la picota a su plantel político.

Desde el lanzamiento de Rojas a la alcaldía en el 2015, se vivía la corrupción.  El condenado prometía por medio de llamadas a habitantes empleos si le eran fiel a su sucesor. Es decir, tenían que recolectar una cantidad de firmas y votos para un supuesto empleo en su gabinete administrativo, o en uno de los supuestos proyectos de generación de empleo si ganaba su candidato del cambio radical. A estas personas se les veían en votaciones con sus camisas distintivas ofreciendo una suma de dinero o una bolsa de mercado a cambio de votar por Cesar Rojas, y a unos otros, les prometían empleo.

Y así fue, se corono como alcalde de la ciudad, muchos nos sabían los que nos esperaba. Desde el principio, su promesa de campaña fue la generación de empleo, que el alcalde anterior (Dona maris Paris) había dejado una tasa del casi 70% de informalidad. El primer contrato fue con la corporación América Bari, Cambari, por 16 mil millones; era una organización sin experiencia que tenía lazos familiares con el alcalde y que la fiscalía le imputo cargos por corrupción.

Este programa buscaba generar 3.800 empleos, como: mantenimiento de la ciudad, aseadores en colegios e instalaciones administrativas de la ciudad. No fueron cumplidos la totalidad de los empleos, fueron contratados algunos de los que les había prometido empleo en campaña por menos de 6 meses; además de esto, el pago no alcanzaba ni a llegar al salario mínimo de ese año ($ 644.350) y muchas veces se demoraban hasta más de dos meses en realizar el pago.

Dentro del plan de desarrollo se estimaban 29 proyectos, sin embargo, solo fueron ejecutados 7 de ellos: las concesiones de alumbrado público y tránsito; el parque Cristo Rey, el cerro del Nazareno, la avenida Gran Colombia, las intersecciones viales de la redoma del Terminal de Transportes que fue mal planeado, y un programa macro de pavimentación de vías urbanas.

Cuatro de ellos fueron investigados por presunta corrupción:

  • La concesión de alumbrado público termino en manos del super poderoso `Turco` Hilsaca, quien desde antes que iniciara el proceso se daba como seguro ganador.
  •  La del Cristo Rey fue adjudicada en una licitación con dos oferentes que tenían parentesco familiar (uno de esos, el ganador, fue el excandidato a la Alcaldía del uribismo Iván Gelvez).
  • La concesión de tránsito cerró con único oferente pese a que ofertaba uno de los negocios más apetecidos de una Alcaldía, y hubo denuncias de presuntos direccionamientos. 
  • En el Cerro del Nazareno un contratista reveló cómo se manejó irregularmente la plata del proyecto.

Dos de estas obras prometían ser atractivos turísticos en la ciudad. Sin embargo, fueron ejecutados   en dos de los barrios con más índices de inseguridad (Barrio Cristo Rey y Antonia Santos), además de que, en medio de la construcción de estas obras, en varias ocasiones fueron paradas por «falta de presupuesto«.

Ramiro también estuvo detrás de casi todas las contrataciones de Rojas, tanto así, que la administración pedía permiso a Suarez desde la picota. En manos de estos dos corruptos quedaron gran cantidad de proyectos y empresas de la ciudad que, hasta el presente año, siguen deteriorándose por la corrupción.

Como consecuencia de la alcaldía de Cesar Rojas, la in formalidad aumento a 77%; en medio de una crisis económica de la ciudad, el exalcalde realizo gran cantidad de préstamos a bancos que dejaron en deuda a la perla del norte. Tampoco se quedó atrás la violencia e inseguridad, Cúcuta llego a ser la 5 ciudad más peligrosa; estadísticamente ocurría un asesinato cada dos días, 2 hurtos a viviendas por día y la migración nunca fue un factor por combatir.

Luego de la terminación de su alcaldía, a Rojas se le abrieron 37 procesos penales y la capital del norte se quedó esperando el progreso que siempre prometió.

El dilema del plástico en tiempos de pandemia

El 2020, un año para no olvidar. Un año donde se suponía que cumpliríamos distintas metas y haríamos distintos planes con nuestras familias y amigos. Sin embargo, la aparición de la pandemia por el virus del COVID-19 ocasionó una cantidad de aspectos negativos como negocios quebrados, crisis dentro de los hogares, aumento de la violencia intrafamiliar, relaciones rotas, depresión, soledad, etc.

Fueron una cantidad de retrocesos los que han sucedido incluso en la defensa por el medio ambiente, y aquí es donde entra un tema importante, la lucha contra el plástico.

El temor al contagio por el virus y el aumento de pedidos por domicilio provocaron que las bolsas de un solo uso y los envases de dicho material, fueran más recurrentes en la cuarentena. Por lo tanto, distintos países que ya tenían prohibido el plástico de un solo uso, retrocedieron en esa lucha, y se volvieron dependientes al material por seguridad. Hay que recalcar también que, a la hora de promover y distribuir el uso de tapabocas, estos vienen dentro de bolsas:

“Cerca del 75% del plástico generado por la pandemia de COVID-19 como mascarillas, guantes, y botellas de desinfectante para manos se convertirá en desechos que llegarán a vertederos y mares, con un grave costo para el medio ambiente y la economía”, aseguró la Conferencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo en un comunicado a mediados del año pasado. Así pues, Colombia no se queda atrás, y ya es evidente que tanto se ha frecuentado al plástico dentro de la cuarentena mediante los domicilios, por lo que municipios como Guatapé, Urrao, Iza, Nobsa, etc. donde prohibieron el material, también tuvieron un retroceso durante esta pandemia.

Antes de que llegara el virus al país, había municipios donde sus Concejos tenían ya proyectos de ley acerca de la prohibición del plástico listos para ser debatidos, como en el caso de Bucaramanga, donde en el mes de febrero, ya estaba sonando ese tema. Entonces, ¿en qué quedó eso? Pues resulta que dos proyectos del mismo tema de tres concejales se presentaron al tiempo, y esto ocasionó a que fueran retirados sin debatir. Por un lado, estaba el proyecto de acuerdo no. 006 del concejal del Centro Democrático Luis Fernando Castañeda (conocido como Chumi).

Y, por otro lado, está el proyecto de acuerdo no. 008 de los concejales de la Alianza Verde, Carlos Felipe Parra, y Wilson Danovis Lozano. La única diferencia entre estos dos proyectos radica en la descripción, pues el del concejal Castañeda menciona la prohibición de la fabricación, importación, venta y distribución del material, mientras que la de los concejales del verde menciona medidas para restringir el material en la contratación pública y dictar medidas para promover prácticas ambientalmente responsables:

Proyecto presentado por Carlos Felipe Parra y Wilson Danovis Lozano.

Desde aquel entonces, el tema de la prohibición del plástico de un solo uso quedó en una esquina durante la pandemia. Sin embargo, se espera que, para marzo de este año, se vuelva a presentar de nuevo este proyecto como afirmó el concejal Lozano a la hora de preguntarle.

Y es que Bucaramanga es una ciudad que lleva rato siendo afectada por problemas ambientales, uno de estos es la contaminación del vertedero de basura o relleno sanitario, El Carrasco. Un lugar donde van a parar las basuras de muchos municipios del Área Metropolitana y otros municipios del departamento de Santander. Un lugar con un largo historial de corrupción y mal manejo de las basuras en el que han ocurrido distintos deslizamientos. Más malas noticias que buenas.

Por esta razón, el año pasado consultamos junto con el concejal Lozano, distintas entidades de la ciudad con el propósito de saber que tanto plástico se ha producido durante la pandemia, pues hay que tener en cuenta también que hace falta conciencia ciudadana sobre el reciclar bien los residuos sólidos en los hogares, ya que, al no existir estas prácticas, hay probabilidad de que botellas o envases de plástico terminen en dicho lugar (y con 500 años en degradarse). No obstante, ninguna entidad tenía una cifra exacta sobre aquella producción.

Ya para la fecha de escribir en esta columna, uno de los avances que tuvo la Cámara de Representantes al cerrar el 2020, fue aprobar en primer debate el proyecto de ley acerca de la prohibición del plástico de un solo uso (ver imagen) que sería posible hasta 2025. Y conociendo el panorama actual, es mucho tiempo. 

Desde Movimiento Naranja Santander hacemos un llamado a todos los concejales del Concejo de Bucaramanga a que tengan en cuenta esta situación que está atravesando la ciudad y a que debatan acerca de la prohibición de dicho material. Además, queremos también hacer un llamado a la alcaldía de Bucaramanga y a las entidades de la ciudad a que promuevan más prácticas ambientales para que los hogares no terminen impulsando prácticas negativas. No hay que quedarnos atrás, todavía estamos a tiempo para luchar contra el plástico y hacer algo por el medio ambiente. Demos ejemplo a las otras ciudades del país para que hagan lo mismo, pues es un problema que nos involucra a todos.