A Dios rogando y con el mazo dando

De Misty Day

Iván Duque tan campante visitando la finca llamada Arauca y de una la guerrilla del ELN patrullándole pueblos completos, yo siento que nuestro querido amigo canoso lleva años en una especie de The Truman Show, en el que él es el único que cree que es presidente.

¡Rogando! ¡Rogando! Rogando están las familias desplazadas en el departamento de Arauca por al menos una mentira, una mentira de quien sea, ya venga de un micrófono y un corbatín parlante, de unas botas con pasamontañas o de un fusil con bigote, una verdad a medias de quien sea, pero que al menos les dé un poquito de esperanza. Pero ni a eso, por el contrario, llegó Dios con el mazo. Sí, bueno, uno falso, como tantos títeres disfrazados de dictaduras que merodean en estas democracias bastante autocríticas de un occidente cada vez más gris y autoritario.

Vamos a lo inmediato, hablemos de ese falso dios, que en realidad es un falso Márquez, un emisario que vino ayer como alma que lleva el diablo a decir palabras orquestadas y a fingir que es presidente. Sin embargo, no vino solo, vino con su Sancho Panza, el ministro Diego Molano, que de molano no tiene nada. Vinieron muy campantes como si estuvieran de safari por Siria, hablando duro, mirando alto y creyéndose la vaca que más caga, ¡los arrieros de los arrieros! Vaya complicidad criminal la de esos dos gomelos a los que nunca les ha tocado trabajar por nada en la vida, todo regalado, gusanos. ¿Vinieron a qué? A mandar a más pelaos pobres a representar al Ejército Nacional de un país que los excluye, a representar una bandera que para ellos solo es roja. ¡No más! La solución no es mandar más militares a una guerra sin sentido.

Fuente: Ciudadana Araucana

No contentos con la venida del ministro hace unos días, ahora vinieron los dos a poner el «pecho», o bueno, a mandar a pobres a que lo pongan por ellos. Vinieron a un consejo de seguridad, la idea del gobierno es de carácter militar y eso lo demostró con la traída de más de 24 motocicletas para el Ejército y más embarcaciones para la Armada. Causa gracia ver tanto cinismo e ignorancia. Se les debe recalcar que la repuesta de un gobierno supuestamente democrático ante esta situación de conflicto debe ser principalmente humanitaria antes que militar, acá debe ir primero la vida de las familias desplazadas y después esta clase de acciones. Sin embargo, estamos en presencia de un mandato que ha venido dejando de lado el respeto por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

Vinieron con mano dura a una «gran operación» para derrotar a todos los enemigos fantásticos del presidente, quien habló rápido, mandó más tropa y salió volao’ en el avión. Pero algo que me quedó sonando, y yo sé que a muchos contratistas o dueños de grandes negocios en Arauca también, es que Duque tiene como estrategia un ataque financiero y militar, para lo cual, por un lado, anunció la entrega de las 24 motocicletas para el Ejército y cuatro embarcaciones para la Armada (como mencioné anteriormente) y por el otro, quiere la mayor operación de lucha contra el lavado de activos de esa organización, por lo cual el gobierno también podría ir contra ustedes, señores empresarios, para desestructurar la red de lavado del dinero producido por esa guerrilla. El gobierno quiere cabezas, así que yo veré rodar unas.

Otro punto muy importante es que mientras Iván Duque daba con decoro su discurso en Arauca, la guerrilla del ELN estaba patrullando en La Esmeralda, corregimiento cercano al municipio de Arauquita. Imagínese esos dos cuadros, el presidente de cunita de oro hablando fantasías mientras los milicianos hablaban duro desde las calles de un pueblo, mientras trataban de mantenerse legítimos ante las comunidades a través del miedo y la intimidación, esperando volver a aliarse con sus amigos vestidos de verde para enfrentar a una guerrilla con nombre viejo, pero con nuevas armas. Vamos a ver cuántas vidas inocentes y humildes le cuesta a este conflicto. Y lo más difuso de todo este asunto, ¿en dónde están los carteles de México de los que tanto hablan diciendo que están acá en Arauca? ¿Por qué nadie dice nada de eso?

En este paisaje aliciano bastante subalterno se está pintando una guerra que es antigua, pero que cada año cambia, y nací en un territorio que vive de cerca sus consecuencias. Nunca olvidaré que lo más importante son las víctimas, los desplazados. Y recordaré que ni Pinochet ni Videla tienen tantos muertos como los «presidentes» colombianos. Es relevante no olvidar que las comunidades siguen rogando por un milagro y hay un dios que les da con un mazo, un duro mazo llamado indiferencia. Los obstáculos a la paz y el generar las condiciones para una guerra conveniente para el Estado, y sus fuerzas militares son los principales responsables de todas estas desgracias, y los muertos cada vez más se acercan a las puertas de su palacio, buscando justicia o su cabeza.

Joven, ¡SALVE USTED LA PATRIA!¿y los demás qué?

Durante toda mi vida crecí escuchando un seudo mandamiento, que ahora que lo analizo, suena más a una amenaza para quienes tenemos la mala fortuna de nacer en Colombia: “es deber de los jóvenes mejorar el país”.

“Es que la gente joven ya no sirve para nada, no aguantan nada… ¡les hizo falta más garrote!”


¿Más garrote? Crecer en un ambiente violento en un barrio o una comuna, en medio de balaceras, droga, hambre, falta de oportunidades, sin garantía de vivir dignamente, traficando con sus cuerpos, siendo gatilleros y marginados en las orillas de la ciudad ¿les parece poco?


Buscar escondederos entre matorrales, techos de zinc, montes, veredas y selvas para evitar los tambores de la guerra que con sus ráfagas apagó poblaciones enteras, reclutó forzosamente niños y niñas, que desplazó y asesinó a miles de personas ¿les parece poco?


Buscar oportunidades de empleo en río revuelto, donde cada vez más se aprovechan de la necesidad de la gente, condenando la informalidad pero validando la privatización de las universidades, la tercerización laboral, los pagos injustos, los contratos de prestación de servicios, la falta de prestaciones sociales o siquiera riesgos laborales ¿les parece poco?


Ahora imagínense que tan miserables son los jóvenes que muchos partieron ilusionados por promesas de trabajo pero fueron asesinados. Y no fueron dos o tres, fueron miles de inocentes de los cuales jamás se volvió a saber, enterrados como animales en montañas lejanas, para entregar resultados falsos a un gobierno cómplice de todos los atropellos habidos y por haber, y que al día de hoy, aún no les responde a las madres quién dio las ordenes en el ejército.


Les parece motivo de orgullo que nos obliguen a respetar los símbolos patrios, a tener temor de Dios y decirles a las fuerzas armadas que son héroes cuando son capaces de todo, hasta de matar a sus propios miembros para seguir instruyendo en los cuarteles lo que deben hacer en beneficio de sus Generales, mientras los soldados rasos comen mierda.


Esos rasos que subían a camiones llegados los 18 años como si fueran ganado y que parecía más un secuestro que una invitación. Esos que doblegaron con métodos de tortura para enseñarles a ser “hombres” a punta de golpes, insultos e intimidación garantizando que se sigan ordenes sin chistar y que si eligieron vestir un uniforme de policía, la historia no fue distinta.


Estamos en plena era digital, de globalización, acceso a la información, fundamental en plena pandemia, sin embargo aún hay más de 34 millones de personas en Colombia que viven sin un computador, un smartphone, un plan de datos o Wifi, y lo que puede sonar como una pesadilla para un gomelo, para muchos jóvenes es la condena a una educación mediocre. A la gente con sus necesidades básicas cubiertas le parece ¡tan tierno! que unos niños hagan un computador con restos de basura porque su escuela está cerrada y ellos no pueden ver clase, pero les parece horroroso que se pida educación gratuita. ¿A qué juegan?


Somos un país que a duras penas sabe leer y en esa medida no sabe votar, no sabe los mecanismos de participación ciudadana, no saben las funciones de las entidades, no sabe sus derechos fundamentales o tener sentido critico para no tragar entero la información y los medios nos enseñaron a seguir con nuestras vidas como si nada después de arrojar en sus indicadores cifras horribles, que maquillan la mayoría del tiempo pero que ahora, con esta gente tan adormecida, la tarea les queda facilitada. En esa medida quien medio tiene con qué, dinero o poder, pasa por encima del que quiera y la justicia terminó siendo un instrumento de adorno para los corruptos.


Decía Jaime Garzón, casi como una súplica en 1997, que los jóvenes teníamos que asumir la dirección de nuestro país porque nadie vendría a salvarlo por nosotros, y hoy, mas de veinte años después de su muerte, esos jóvenes envejecieron resignados a una vida mediocre, dándose pajazos mentales con lujos placebos a la vez que ignoran la precarización, el despilfarro tan hijueputa de plata en obras mal hechas y contratos amañados.

¿Hace veinte años esos colombianos imaginaban el país que tenemos ahorita o van a seguir procrastinando como lo hicieron sus padres y sus abuelos?


Mis queridos cuarentones en adelante, ¿Aún siguen esperando al presidente mesiánico que resuelva todos los problemas en cuatro años de mandato?
Yo sé que les debe doler la rodilla de solo pensar en no quedarse sentaditos esperando que les llueva maná del cielo pero los necesitamos en la calle.
Esto no es una queja más sobre los problemas sin fin de Colombia porque soy una “centennial demasiado sensible” ni tampoco es un reclamo sin propósito. Pretendo con esto hacer un llamado a darle fin a esta desigualdad absurda en la que estamos, a que no nos quedemos callados con nuestra vecina clasista, homófoba y clientelista, ni con la profesora elitista de u privada que señala de guerrilleros a los compas de publica. Vamos a dejar de ignorar a los que piden en la calle mejores condiciones, a estigmatizar de vándalos a los que bloquean vías o bailan en las plazas públicas, vamos a dejar de apoyar candidatos narco financiados y populistas que le aplauden a la policía sus abusos. Vamos a dejar toda esa bendita maña de dejar para mañana lo que podemos hacer hoy, esperando como unos ‘pingos’ que otro haga por nosotros todo.


Los jóvenes estamos en las calles en compañía de unos cuantos “cuchitos” agradables que pese a llevar bastón o el paso lento, no nos han dejado solos aprendiendo, así sea tarde, de sus errores o perpetuando su espíritu rebelde

¿Y los demás qué?
¡Ustedes no se han muerto aún, carajo!

Solo entonces, estando tres metros bajo el suelo, se les excusa de no buscar la manera de mejorar entre todos este ‘mierdero’ y eso también incluye al que están fuera del país; porque el proceso que arrancamos hoy va a ser lento, demorado y va a costar menos vidas si el cuero lo ponemos todos. El miedo no debe ser una opción y mucho menos la indiferencia.
No dejemos a los niños de hoy un futuro donde tengan que elegir entre la delincuencia o el hambre; entre educarse o mendigar; entre pagar un servicio de salud privada o morirse sin ser atendidos. Entre esto o aquello que les signifique una vida dolorosa. Ellos merecen un lugar al que puedan llamar hogar sin venderse a la idea de que sin plata es imposible soñar o jugando a la ruleta rusa a ver si ¡algún día se les presenta un golpe de suerte! Sería una insensatez dejarles cometer errores pasados por no saber nunca quienes fuimos como nación y para donde ‘hijueputas’ vamos en estos momentos.


¡Atenidos y vagos los que no salen a marchar!

Carta del Activista Alejandro Villanueva Jaimes a Luis Ernesto García Hernández, Comandante Policía Metropolitana de Bucaramanga

Señor,

Comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga

LUIS ERNESTO GARCÍA HERNÁNDEZ,

Desde los últimos días nos hemos sentido perseguidos, mas de lo normal; ya que en Colombia se le persigue a los jóvenes, adultos, estudiantes, profesores, indígenas, mujeres, hombres, niños, filósofos, escritores. Para los que no saben, los cuales pueden ser muchos, ya hace un año creamos un grupo de crítica política junto a algunos amigos, y poco a poco dicho grupo se fue transformando un medio de comunicación que se enfoca en cantarle la tabla sea quien sea pero de una manera cinematográfica. La estética va de la mano con la calidad de la información y el lenguaje que se usa no es el que se esta acostumbrado para hablar de estos temas; Explicar esto no sirve para algo más allá de dar un contexto, el

¿Por que podemos llegar a ser sujetos de persecución?

Ya dejando esto claro, desde los primeros días que creamos esta iniciativa, las amenazas se convirtieron en el pan de cada día.

Frases como:

“nadie da el pecho por ustedes, por mi si” 

Salvador Molina – Concejal de Floridablanca

“ojo con ese man, ya lo tenemos en seguimiento y perfilado” 

Congresista del Centro Democratico

Esto en la nueva forma para saber que estábamos haciendo las cosas bien, las visitas pasaron a segundo plano, ya que dichas reacciones evidencian una clara incomodidad, y pues si bien no nos consideramos periodistas (no tenemos título), tenemos claro que nuestro objetivo es cumplir la esencia de este mismo “generar un contra peso al poder, no regalarnos a este”.

Dichos casos de amenazas ya lo saben en la FLIP y en la UNP, la UNP propuso que nuestra seguridad estuviera a cargo de la policía, cosa que rechazamos por consejo de la FLIP, ya que en varios videos criticamos a los altos mandos de esta institución; hasta los hemos comparado con Winnie Pooh. Lo que nos preocupa es cuando la policía es la toma una actitud  de hostigamiento hacia nosotros, en Floridablanca se sabe a través de chismes, y fuentes que no están dispuestas a declarar ya que estas están muertas o amenazadas. Que gente como Alfredo Tarazona manejan la policía local como si se tratara de jíbaros disfrazados con traje de policía ¿por que es esto relevante? Sabemos que a este señor no le sirve que realicemos nuestro trabajo, le molesta y lo pone a temblar.

¿Cómo estamos seguros de esto y que no es un ataque de nuestro ego afirmando que somos importantes?

Justo cuando subimos nuestro primer video sobre el Concejo de Floridablanca, su mismo presidente Alfredo Tarazona entro en desesperación ,tanto que fue a la oficina de Rodolfo Hernandez a rogarle que nos parara, como Rodolfo aplico su famosa politica de hacerse el pingo, Alfredo siendo presidente del Concejo de Floridablanca permitió que la corporación se nos hiciera una especie de debate de control político sin nosotros ser sujetos de este. Por casi una hora todos los cabildantes de dicha corporación empezaron a hablar de nosotros y como estos sea como sea tenían que pararnos. ¿Será que llaman a la policía para cumplir con su objetivo?

¿a quién se llama cuando la policía es quien lo hostiga? 

Por la contingencia global que estamos viviendo, nos vimos obligados a reinventar nuestros videos, a cambiar el formato, y la forma en que estos se producen. Dejamos de vernos en la casa de alguno de nosotros, comenzamos a vernos en una tienda cerca a nuestras residencias, ahí escribimos y debatimos los guiones. Ya en dos ocasiones han llegado dos agentes de la policía nacional a la tienda, por su actitud se quieren mostrar como si fueran a comprar algo, pero ¿quien se demora 45 minutos comprando un jugo Hit? esto puede llegar a ser normal, funcionarios que les guste parchar en una tienda en vez de hacer su trabajo hay muchos, lo curioso esta es cuando estos se hacen tan cerca como para escuchar lo que estamos hablando ¿Luis Ernesto usted ha tenido una pareja celosa, celosa hasta el punto de pararse justo al lado suyo para de reojo ver que es lo que usted hace? Esa es la actitud que están tomando sus hombres. Aparte de eso, nos toman fotos y nos graban, como si eso fuera normal.

La pregunta es: ¿A quien le mandan eso? ¿A Tarazona? En una de esas dos ocasiones me paré a mirar qué es lo que estos funcionarios estaban haciendo, cuando mire si le soy sincero no me sorprendí. Estos agentes estaban mirando uno de nuestros videos y a su vez estaban mirando a los integrantes de nuestro grupo de critica policía como si estuvieran confirmando que éramos nosotros y mirando si estábamos todos. Todo eso paso por 45 minutos, como si nada. Como si fuera normal…

Escribo esta carta por que quiero comentar la situación, ya se he hablado con la FLIP del tema pero no hay mucho que se pueda hacer, tememos por nuestra situación, la frase “vivimos en Colombia” se usa para justificar cualquier violación a los derechos humanos, y libertad de expresion por parte de las fuerzas armadas; ya es tan descriptiva como el “Dios y patria” 

¿Esto es solo una coincidencia?

¿Nos siguen porque les parecemos un modelo a seguir?

¿Ven nuestros videos donde criticamos a la policía para retroalimentarse y saber en qué mejorar?

¿Nos graban y nos toman fotos por que somos tan famosos como Maluma y quieren tener una foto nuestra de recuerdo? No creo.

Con cariño,

Alejandro Villanueva Jaimes