El fletero que no es un peligro para la sociedad

“Es mejor que los niños de Bucaramanga tengan un balón en las manos y no un cuchillo” 

Cecilio Vera

Como puro producto de la ironía, esa fue una de las frases que Cecilio Vera, presunto miembro de la banda criminal dedicada al fleteo, “Los Chulos”, usó como bandera para llevar a cabo su campaña electoral por la alcaldía de Bucaramanga. Cecilio, con las empresas Electroindustrial y Gigiomania se vendió durante años como un poderoso y próspero empresario bumangués, se ganó el respeto de la sociedad y lo llegaron a considerar un hombre del pueblo, dispuesto como si de filántropo se tratara, a aportar a la sociedad bumangues

A Cecilio se le investiga por robarse más de $3500 millones de pesos, los cuales fueron robados en diversos hurtos en los que, presuntamente, en la mayoría de los casos, amenazaban con armas de fuego, y agredían física y emocionalmente a la víctima. Algunos de los casos fueron los siguientes:

  • Robo de 200 millones de pesos en una residencia de Cabecera.
  • Robo de 210 millones a La Surtidora.
  • Robo de 2000 millones a Aereo Galán Aguachica.
  • Robo de 500 a bomba de Gasolina en Girón.
  • Robo de 203 millones en Ciudad Bolívar.
  • Robo de 8 millones a entidad bancaria.
  • Robo de 220 millones a residencia en la Cumbre.
Avioneta asaltada por los chulos en Agucachica

Vanguardia Liberal afirma que entre los hurtos a entidades financieras, los señalan de haber hurtado $100 millones de una comercializadora de carnes en el sector de Guarín, el 7 de agosto de 2018.”

¿Cuál era la función de alias Yiyo? ¿Él mismo se iba hasta allá para perpetrar los robos?  No, él tenía gente para eso, le parecía deplorable que una persona que ya había alcanzado cierta categoría en la sociedad bumanguesa hiciera el trabajo sucio, presuntamente, él se encargaba de financiar los robos, desarrollar y ejecutar toda la logística para que estos se dieran a cabo. ¿A cambio? una parte del robo (se dice que el 25% pero otras fuentes afirman que pedía hasta el 40%). Para probar mencionado, la fiscalía tiene en su poder diferentes interceptaciones telefónicas. 

Es curioso que estos robos se llevan haciendo desde hace más de 4 años, desde alrededor de 2016-2017, época donde comenzó el auge económico de la fachada empresarial de Cecilio Vera. Donde las canchas “Gigio Manía” comenzaron a tener cierto lujo traqueto, y donde se comenzaba a decir “¡oiga! a este señor, sí que le está yendo bien, ya que construye como loco”.

Se deja claro que esto es lo que conoce la Fiscalía, porque fácilmente esta banda pudo haber operado desde antes, especialmente si se toma en cuenta que el nombre “Yiyo” ya sonaba en el mundo criminal desde el 2014.

Captura de Cecilio Vera – Foto: Vanguardia Liberal

El 27 de febrero el Juzgado 14 Penal de Bucaramanga le dio casa por cárcel, luego lo enviaron a prisión, donde solo pasó 11 días, ya que un juez con función de control de garantías lo dejó salir por considerar que él no representaba un peligro para la sociedad.  Gigio deberá permanecer en la ciudad y portar un brazalete, además, queda vinculado a la investigación y en el momento que lo requieran, deberá estar presto para colaborar en el caso.

Pero estas medidas no tienen cabida en el factor subjetivo y objetivo del derecho penal, ya que, presuntamente, Cecilio Vera es un peligro para la sociedad. Todos los involucrados en estos crímenes pudieron haber sido fácilmente reemplazados. Desde el que manejaba la moto, hasta el que amordazó y le empuñó un arma a una menor de edad en la cabeza. Todos, menos Cecilio Vera.  Pero el presunto único ser esencial de todo el organigrama, el que tuvo el dominio de los hechos, es Cecilio. Un fletero sin financiación es un petardo con una moto y una pistola comprada a un policía nacional.

Hoy en día, Cecilio Vera vive en libertad condicional, sin orden de extinción de dominio y con una mansión en la mitad del barrio Cabecera, donde, organiza lujosas fiestas a las cuales asisten políticos, abogados, constructores y médicos.

Cuando no debería ser así según él Articulo 63 del código de procedimiento penal, numeral 2. Ya que los delitos que la Fiscalia le imputo a Yiyo al presuntamente financiar a Los Chulos, hacen parte de los delitos contenidos en el inciso 2 del articulo 68A de la Ley 599 de 2000, la Fiscalía le imputó los delitos de concierto para delinquir, hurto calificado y agravado, porte ilegal de armas de fuego, porte ilegal de armas de fuego de uso privativo de las Fuerzas Militares y secuestro simple, secuestro a nave y aeronave”

Es curioso cómo el fiscal especializado Javier Alberto Rodríguez Rosales, quien adelantaba la investigación contra los Chulos (contra Cecilio), fue capturado por corrupción. Recibió sobornos por archivar y manipular procesos. Como lo afirmó el Fiscal Barbosa:

«Las pruebas indican que los funcionarios, presuntamente, hacían parte de una organización criminal que por el manejo de información privilegiada sobre procesos penales contactaba a los funcionarios en Bucaramanga para favorecerlos a cambio de dádivas y dinero. Sabemos que en esta ciudad hay un grupo de funcionarios que están detrás de estas actividades y vamos por ellos»

Francisco Barbosa

Si, presuntamente, Cecilio ya había operado de forma delictiva y ya conocía quién era el Fiscal que lo investigado, ¿quién nos dice que este funcionario no le recibió plata a Cecilio? No es loco pensar que el señor Javier Alberto Rodríguez Rosales le colaboro al señor Cecilio.

Mientras a Epa Colombia le envían a la cárcel por “representar un peligro para la sociedad”, a un fletero en la ciudad de Bucaramanga, que ha realizado verdadero vandalismo, lo dejan libre, sin ninguna responsabilidad, lo que confirma que “la Ley es para el de ruana”. A Epa Colombia le hubiera ido mejor siendo mafiosa como, presuntamente, Cecilio Vera.

Presunto grupo privado de Bucaramanga, busca «bajar a la primera línea»

En las últimas horas llegó una denuncia al equipo de Desigual, que indica que el pediatra Jaime Forero Gómez estaría, presuntamente, organizando un grupo privado para “acabar con los que están en la primera línea”.

El hecho es confirmado por dos fuentes, que pidieron permanecer anónimas por su seguridad, aún así Desigual posee el audio original de los testimonios con el fin de tener salvedad jurídica.

Luego de una casual consulta con el reconocido pedriata bumangues Jaime Forrero las fuentes indican que el señor Jaime les preguntó su opinión acerca de la situación del país. Hablaron sobre las anteriores elecciones locales y luego, “desvió el tema hacia las políticas de izquierda versus derecha, y luego empezó a decir que las primeras líneas estaban causando destrucción (…) y que es instigada por jóvenes como Alejandro Villanueva”.

Luego, le propuso que se uniera a una iniciativa privada para “bajar a la primera línea”. Adicionalmente, indicó que si quería unirse al grupo, debía contactarse con una mujer llamada Silvia Otalaya.

En este caso, ese “grupo privado” parece ser un eufemismo para denominar a un grupo paramilitar, que según el portal actionpeace.org, es “la acción armada de un grupo con una estructura organizada, con funciones similares o coincidentes con las de un ejército pero que, formalmente, no es parte de la fuerza militar reconocida legalmente por un estado”.

No se sabe a ciencia cierta si tal iniciativa estaría aliada con el Ejército, pero al afirmar que quiere “acabar con la primera línea” es imposible no leer entre líneas.

Testigo: Buenas. Lo que pasa es que yo… esto… fui a una consulta con el señor Jaime Forero, y pues, al finalizar la consulta me preguntó qué opinaba de la situación política del país. Y pues, yo le empecé a hablar de las anteriores elecciones, pero él me cambió la discusión a un tema de política de izquierda contra derecha. Entonces este señor empieza a hablarme de que básicamente la primera línea estaba causando destrucción, empieza a decirme que Petro es amigo de Iván Márquez, y que la primera línea, incentivada por jóvenes como Alejandro Villanueva, esto… básicamente estaban destruyendo la ciudad. Entonces, él empieza a darme sutiles mensajes de que en ciudades como Medellín, por iniciativa privada, habían podido conseguir bajar la primera línea. Entonces él, pues, me propone, me dice que como yo soy emprendedor, yo puedo ayudar con eso, con sus iniciativas privadas, entonces él me comenta que si necesito a alguien puedo hablar con Silvia Otalaya. Y ya, eso sería.

Villanueva: O sea, él le propuso que usted financiara un grupo paramilitar, un grupo de privados…

Testigo: Sí, un grupo de privados. No dijo la palabra paramilitar, pero dijo que financiáramos… él concretamente explicó que era para acabar con los de la primera línea

Villanueva: ah bueno, ¿pero entonces le dio el contacto de la señora?

Testigo: no, no me dio el número, solo me dijo

Villanueva: ah, entonces le dijo solo como “búsquela”

Testigo: Exactamente.

Salvador Molina nosotros sí sabemos quién es usted

Desde el Acto Legislativo 01 de 1986 se creó una sub élite política en Colombia. Si bien, el clientelismo desde La Nueva Granada se ha encontrado presente a partir del café mañanero hasta la trasmisión de «Padres e hijos», este normalmente se concentraba en la capital delegando el poder al resto de departamentos. Desde Bogotá mandaban la parada quién robaba, quién mataba y quién abusaba de su poder. Este documento, para bien o para mal le cede a las regiones una pizca de lo que el poder puede hacer desde la capital.

Un «mira, huele, toca pero no pruebes».

Se puede comparar con el popular reto de la botellita, los famosos «5 minutos en el cielo», muy popular entre jóvenes calenturientos y dispuestos a besar a quien el azar les permita, sin embargo en esta analogía y en la vida real, no es más que una falsa ilusión de que se podrá hacer de todo, cuando a la hora de la verdad se es simplemente víctima de un pajazo mental (y literal).

El ciudadano que entró en la política para su beneficio propio antes de 1986 tenía unos profundos celos de la élite «cachaca». Mientras éstos le ponían los cachos a su pareja, en pleno acto le surgían todo tipo de preguntas, como:

¿Por qué no puedo robar como los de Bogotá?

¿Por qué no tengo las mismas camionetas o los mismos escoltas?

Para su suerte, esta nueva forma de democracia cambió y dividió desde sus bases la estructura del poder santandereano, pero aún poseen el mismo engranaje corrupto y sociópata en honor a sus inicios desde el poder nacional.

La primera generación de estos personajes que tenían cierta influencia socioeconómica en el departamento como los Galvis, los Puyana, los Jaimes, los Serrano, y los Marín; al ver que ya no necesitaban estar de ‘panas’ con el Presidente de turno, se organizaron y estructuraron una elite si bien es organizada sigue siendo corrupta, y muchos dirían que hasta mas descarada que la elite nacional.

Mientras tanto la gente, los hijos de las comunidades vulnerables, hijos de los verdaderos liberales santandereanos vieron la política como una forma de ayudar a cubrir ciertas necesidades. Lastimosamente se trataban de las necesidades individuales, no de su comunidad y en compañía de un padrino político, bajo la promesa de una pizca de poder, fueron capaces de arrebatarles al aparato nacional recursos y optan (incluso hoy en día) por traicionar, manipular, y atacar a su misma gente ¿por qué? por poder.

Entre esos esta el concejal de Floridablanca Salvador Molina, que a pesar de que traiciona a su misma comunidad, que gana sus honorarios como Concejal y a pesar también de algunos (presuntos) escándalos de corrupción, puede satisfacer sus necesidades. Para la élite politiquera sigue siendo un «huevón», alguien al que usan para poder obtener votos de una comunidad vulnerable y así poder posicionar sujetos cuestionables en el congreso y otros cargos de elección popular.

Salvador Molina sigue siendo un «Don Nadie» hacia los poderosos, nunca entrará a un Club Campestre como los Puyana, nunca participará en los medios como los Galvis, nunca infundirá el terror que infunden los Serrano y mucho menos podrá hacer la plata que hicieron los Marín. Él lo entiende, pero su ego no le permite quedarse ahí.

Como el típico joven que es abusado en casa por sus padres y se dedica ser el «bully» de sus compañeros en el colegio, para así poder contrarrestar su frustración así y poder vivir consigo mismo, Salvador usa el poco poder que tiene de la misma forma que sus superiores lo hacen con él. Humillar y amenazar a los que él cree que son «socialmente inferiores». Así puede vivir consigo mismo y de esta forma logra interiorizar que sus padrinos políticos representados por los Mantilla, los Tavera, y los Aguilar lo traten como un simple peón por unos cuantos voticos.

Esto es evidenciado en ciertas acciones que comete el Concejal contra la misma ciudadanía, se le escucha decir mas «usted no sabe quién soy yo» que el «presente» en la plenaria. Ya se ha hablado de como este señor tuvo la grandiosa idea de amenazar a un periodista de este mismo medio en plena plenaria del Concejo Municipal, se ha hablado de que, presuntamente, ha usado la entidad de Bomberos voluntarios para sus campañas políticas. La denuncia sobre dichas actividades irregulares le molestó tanto que instauró acciones judiciales contra la concejal Milady Tovar, acciones que ganamos con el apoyo de nuestro compañero Alejandro Alvarado Bedoya.

Pero al parecer este sujeto no tiene limites.

¡Salvador Molina uso su poder para arrebatarle un hijo a una madre!

¿Cómo?

Desde el 7 de diciembre Nidia Cardozo Gelvez le entregó a su hijo Evan Jessef Molina Cardozo, de 7 años, al señor Jonathan Molina (hijo del Concejal y el cual es el padre del menor) para que pasara uno días con él, cosa expresa y clara en la ley. Desde ese día la madre del menor no tiene ni idea donde está, no se ha podido comunicar con él. Cortaron todo tipo de conexión que se tenia entre ella y el padre. Ella optó en comprar un dispositivo para que su hijo a través de este para que pudiera comunicarse con ella, en caso tal pasar algún incidente, sin embargo este celular fue también apagado. Ella ha usado todos los recursos que ha podido para volver a verse con su hijo nuevamente, ha hablado con la comisaría de familia, con la Fiscalía y hasta con la policía; pero estos al parecer no pueden hacer mucho ya que es nieto del «poderoso» concejal Salvador Molina.

Ahí si me perdonan la expresión pero ¡HAGANME EL HPTA FAVOR!

¿Cómo es posible que le quiten el hijo a una madre y que «no se pueda hacer mucho» porque es nieto de un concejal?

¿Desde cuándo la ley exime a los concejales para que puedan hacer y deshacer en su nombre?

Cabe aclarar que la señora Nidia es la que posee la custodia del menor, así que en ese orden de ideas señores Luis Ernesto Garcia y Oliden Riaño ¿Un concejal esta por encima del código penal? Por si les olvido lo que aprendieron en la Universidad Santo Tomas y Sergio Arboleda yo de una forma amable les recuerdo:

Artículo 230-A. Ejercicio arbitrario de la custodia de hijo menor de edad

El padre que arrebate, sustraiga, retenga u oculte a uno de sus hijos menores sobre quienes ejercen la patria potestad con el fin de privar al otro padre del derecho de custodia y cuidado personal, incurrirá, por ese solo hecho, en prisión de uno (1) a tres (3) años y en multa de uno (1) a dieciséis (16) salarios mínimos legales mensuales vigentes.»

Nidia, su mamá y su hermana afirman que el mismo Salvador Molina ha llamado a intimidar y amenazar con quitarle el niño a su familia. Frases como «Yo puedo hacer lo que se me de la gana porque tengo las influencias necesarias» son las que tienen que escuchar cada vez que intentan contactarse con su hijo. La familia del niño dice que el menor pasó la cuarentena con su papá y que él mismo dijo «que no quería volver a donde su papa ya que este lo maltrataba».

Yo, gracias a este caso tengo la necesidad de seguir haciendo varias preguntas ¿Las autoridades van a permitir esta vagabundería? ¿Salvador Molina puede hacer lo que quiera?

Bueno, está ultima me gustaría poder responderla diciendo ¡No Salvador, usted por ser lavaperros y tener unas «supuestas influencias» no lo hace un intocable, usted no puede hacer lo que se le da la gana! Y se lo vamos a demostrar.