¿Por qué siguen habiendo tantos pobres si el PIB nunca ha dejado de crecer?

Por: Julián Andrés Sarmiento Herrera

El gran triunfo del neoliberalismo consistió en el convencimiento general de que la aplicación de medidas «desrregulacionistas», librecambistas, y en general, “benevolentes” hijas del libre mercado, traerían a los países menos desarrollados estabilidad económica. Hoy, a más de 30 años del surgimiento de la doctrina Reagan y Thatcher, y a más de doce de la celebración del Consenso de Washington, con unos índices de crecimiento económico que no llenan las expectativas, y con un índice de desigualdad que en Colombia se acerca más a la perfecta desigualdad, que a otra cosa (50.8/60 en la escala GINI), deberíamos tener más que clara la falsedad de este postulado. Es notorio que la apertura del mercado y la aplicación de medidas que profundizan la desigualdad, no son eficaces para reducir la pobreza en ningún lugar del mundo (Amarante, 2008).

Según cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2019), para el año 2019, más del 30% del total de la población latinoamericana se encontraba en situación de pobreza, mientras que el 11.3% de la población, de hecho, se enfrentaba a pobreza extrema. Esto significa que para la fecha, habían 257 millones de personas pobres solo en esta región.

En Colombia, este porcentaje en el mismo año superaba el 35% de población total en situación de pobreza, mientras que el 12.5% de la población enfrentaba pobreza extrema.

(esto quiere decir que en Colombia, para el año 2019, casi la mitad de la población censada total del territorio era pobre, ubicándola como el segundo país más desigual de toda América Latina, precedida solamente por el Estado Federal de Brasil).

Lo interesante del asunto es que mientras la CEPAL emitía estas cifras alarmantes, al mismo tiempo, el Banco Mundial publicaba cifras que parecían alentadoras, al menos en cuanto a Colombia, país que constantemente registraba un crecimiento económico (Banco Mundial, 2021), ¿Cómo es posible que la economía de la región crezca cada año y sin embargo, cada año hayan más pobres?

Los dos resultados anteriores, aparentemente contradictorios, lo dejan de ser cuando entendemos que no podemos asumir la calidad económica de un país solo con base en la creación de producto interno bruto. Es necesario comprender que el PIB es un factor importante, pero claramente no determinante a la hora de entender por qué un país y sus habitantes, son o no pobres (Novales, 2011, p.p.9). El crecimiento económico aumenta, y de hecho aumenta mientras también aumenta la pobreza. Este resultado estadístico lleva invariablemente a preguntarse ¿Qué está pasando con la redistribución del ingreso que entra anualmente a los países latinoamericanos?

La economía jamás puede leerse de forma aislada de lo político. Como explica el economista (Novales, 2011, p.p.3), la forma en que se distribuye el ingreso en un Estado depende siempre del diseño de sus políticas públicas de redistribución. Es así como en sociedades en donde las clases dominantes son cercanas a los gobiernos, la redistribución mayoritaria del ingreso recaerá generalmente en esa misma clase, dejando a los más pobres por fuera de este aparente crecimiento económico fijo. Esto explica muy bien, por ejemplo, por qué en el año 2000 el 20% más rico de la población recibía el 74% de la renta producida en todo el mundo, mientras que el 20% más pobre, percibía apenas el 2% total de la renta mundial; de hecho, en ese mismo año el 2% más rico del mundo, era propietario del 50% de toda la riqueza mundial (CEPAL, 2015, p. 23), situación que es completamente inadmisible si se tiene en cuenta que es precisamente el porcentaje de población más pobre quienes con su fuerza de trabajo producen esa misma riqueza.

Lamentablemente, el fenómeno anterior es muy común tanto en la nación colombiana, como en toda la región, debido principalmente a que los Estados más desiguales, coinciden también con aquellos con mayor presencia de corrupción en sus instituciones

o con presencia de conflictividad social interna, situación que, como veremos más adelante, no es una simple casualidad, pues cada vez dentro del estudio económico de la desigualdad se le viene dando más importancia al hecho de que los conflictos sociales derivados de la distribución desigual del ingreso, por un lado, estancan el crecimiento económico de los Estados, y por el otro, agudizan las condiciones antidemocráticas, y claro, profundizan la brecha de riqueza existente entre los sectores más ricos de la población, y los más pobres.

Bajo la anterior hipótesis, los Estados latinoamericanos, y en particular Colombia, se encuentran en una situación cíclica de difícil desenvolvimiento: la presencia de instituciones democráticas débiles, así como las políticas económicas excesivamente aperturistas, facilitan la intromisión de intereses particulares en la creación de políticas públicas, (Amarante, 2008, p.p40-41) situación que inevitablemente genera desigualdad en la distribución del ingreso; esta desigualdad, a su vez, crea conflictos sociales (como el Conflicto Armado Colombiano derivado en gran medida del abandono estatal sufrido por la población campesina durante la década de 1960) y al mismo tiempo, la presencia de conflictos sociales producto de la desigualdad, debilitan el crecimiento económico de los Estados, al representar entornos poco seguros para la creación de empresas locales y la inversión de capitales extranjeros. Este fenómeno, también obstaculiza el crecimiento económico de la población al no incentivar el emprendimiento, para en su lugar financiar la creación de ejércitos o salidas militaristas para la resolución de esos Conflictos, lo que por supuesto, lejos de restaurar la articulación y cooperación social, agudiza la ruptura.

Este crecimiento de la desigualdad fomenta a su vez el clientelismo político a través del cual la población trataría de mitigar la situación de pobreza al buscar hacer parte de ese engranaje político-económico, y el clientelismo afectará a su vez la calidad democrática de esos Estados, asegurando la continuidad de las clases dominantes en la política, y permitiendo así, la perpetuación del ciclo.

Por supuesto, la existencia de este modelo no genera ningún interés de crecimiento económico en los gobiernos que acentúan la aplicación de políticas públicas tendientes a la desigualdad (un ejemplo reciente de esto fue el proyecto de Reforma Tributaria presentado por el gobierno de Iván Duque Márquez, que pretendió fiscalizar bienes de uso básico durante la pandemia, que en Colombia, derivó en la salida a las calles de millones de personas durante el paro Nacional del año 2021), demostrando así la importancia de que la política económica se rija bajo criterios constitucionales y sociales, y no bajo los intereses siempre volátiles, y siempre, particulares del mercado.

Observando esta interrelación de factores, es evidente que la construcción de una agenda de paz en el Estado Colombiano es indispensable si realmente se desea hacer algo en contra de la situación de pobreza en la que viven la mitad de los habitantes de este país. Décadas de inversión en políticas militaristas (solo en el año 2020, en medio de la pandemia y durante el postconflicto el Estado Colombiano destinó 9200 millones de dólares para la guerra), y de poca inversión en derechos fundamentales como salud y educación, así como el marcado incumplimiento por parte del Gobierno Nacional, de la agenda agraria pactada en el primer punto del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera con respecto a una reforma integral y estructural del sector agrario (el de mayor productividad en Colombia), lejos de superar el Conflicto Social que atraviesa el país, ha acentuado su naturaleza haciendo que, con respecto a años anteriores, estemos más lejos que nunca de superar esta barrera para la eliminación de la pobreza en el país.

Por lo tanto, un auténtico desarrollo de la economía nacional, que se traduzca no solo en crecimiento económico con respecto al PIB, sino en una eliminación material de las desigualdades en el acceso a Derechos por parte del grueso de la nación colombiana, requiere una nueva orientación en las políticas públicas.

La nación colombiana está muy lejos de ser un Estado de bienestar, porque, para empezar, está aún lejos de consolidarse siquiera como un Estado Social de acuerdo con los fines deontológicos de su propia Constitución Política.

Y quizás la aplicación de políticas públicas orientadas a disminuir la desigualdad, tales como la fiscalización progresiva de acuerdo a la riqueza, la redistribución de la tierra (que además permitiría en parte poner fin al oscuro capítulo del desplazamiento forzado en el país), la universalización y subsidio de un sistema de educación pública, gratuita, y universal, pueda sonar amenazante para algunas personas de las clases dominantes quienes ven en peligro sus privilegios por la posibilidad de una (justa), redistribución de la riqueza; sin embargo, es preciso que incluso estas clases comprendan que la reducción de la desigualdad, al menos de momento, no supone el desmonte de su sistema de acumulación de la riqueza y del producto del trabajo, sino apenas, de crear las condiciones mínimas para que el Estado Colombiano comience a crecer de manera integral de acuerdo a los marcos mínimos que el Sistema Internacional de los Derechos Humanos considera digno para la población mundial.

Bibliografía:

  1. Amarante, Verónica. Crecimiento Económico, Distribución del Ingreso y Conflicto Social: El Caso de América Latina. P.p: 31-65. Publicado en: La Economía Política de la Pobreza. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, 2008. Buenos Aires. ISBN: 978-987-1183-83-8
  2. Banco Mundial. Crecimiento del PIB (% anual) – Colombia. Datos sobre las cuentas nacionales del Banco Mundial y archivos de datos sobre cuentas nacionales de la OCDE. 2021. Consultado en: https://datos.bancomundial.org/indicator/NY.GDP.MKTP.KD.ZG?locations=CO
  3. Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Crecimiento de América Latina y el Caribe en 2021 no alcanzará a revertir los efectos adversos de la pandemia. Comunicado de Prensa del 08 de julio de 2021. Consultado en: https://www.cepal.org/es/comunicados/crecimiento-america-latina-caribe-2021-alcanzara-revertir-efectos-adversos-la-pandemia
  4. Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Panorama Social de América Latina. 2020. Informe publicado en: https://www.cepal.org/sites/default/files/presentation/files/version_final_panorama_social_para_sala_prebisch-403-2021.pdf
  5. Comisión Económica para América Latina y el Caribe: Desigualdad, concentración de ingreso, y tributación sobre las altas rentas en América Latina. 2015.
  6. El Espectador. Colombia, entre los 30 países con mayor gasto militar en 2020, pese a pandemia. Por: Redacción Política con Información  EFE. 26 de abril de 2021. Disponible en: https://www.elespectador.com/politica/colombia-entre-los-30-paises-con-mayor-gasto-militar-en-2020-pese-a-pandemia-article/
  7. Novales Cinca, Alfonso. Crecimiento Económico, Desigualdad y Pobreza. Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. 21 de Junio de 2011. Disponible en: https://www.ucm.es/data/cont/docs/518-2013-11-27-Ponencia%20210611.pdf
  8. Morales Escoffier, Natacha. Un Rompecabezas no resuelto. La estrategia boliviana de reducción de la pobreza y el rol del Estado. P.p: 67-114. Publicado en: La Economía Política de la Pobreza. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, 2008. Buenos Aires. ISBN: 978-987-1183-83-8

Vici City: Cartagena

Por Kevin Oquendo

En Colombia se podrían escribir decenas de guiones sobre películas de acción ochenteras al mejor estilo de Hollywood, con policías corruptos, políticos mafiosos y narcotraficantes con delirios de cantantes pop y con sandalias Gucci. En esta ocasión, el guion lo escribió nuestra querida presidenta del Concejo de Cartagena, Gloria Isabel Estrada. La dignísima concejala del partido Liberal fue encontrada con un kilo de clorhidrato de cocaína, una pistola con salvoconducto y ocho millones de pesos en efectivo, normal, ¿no? Es que el perico es tan patrio que ya los presidentes de los concejos lo llevan en la maleta, por si acaso dirían por ahí. Y es que la señora Gloria entra a engrosar esa desdichada y sufrida lista de personajes importantes encontrados con perico. Ella acaba de bajar a los sótanos del infierno.

El año pasado la farándula y la política colombiana le dieron nacimiento a los sótanos del infierno, un hotel de paso para toda pobre alma de la alta sociedad que es descubierta con las ñatas de la nariz o del avión blancas como la sal de las minas. Colombia es un país tan aliciano que la guaracha es la banda sonora de los noticieros, ni Bourdieu en su ensayo sobre la TV imaginó tal cosa, o bueno tal vez. Y no lo digo en broma, ver las noticias es escuchar de ruido una guaracha de la Epa porque todo es traducido a la propaganda, a vender, a vender hasta con la muerte. En fin, el negocio sagrado se ha infiltrado tanto por los poros de la podrida alta clase colombiana que tener avionetas o sostener cargos políticos para proliferar en el negocio es tan provocativo,  es un negocio tan cercano, tan mágico… que traficar con él y ser encontrado es sinónimo de lástima, claro, si es la farándula o la alta política colombiana, que pecao’. Es que acá traficar con perico también puede ser bien visto, ¿o es que no recuerdan al hermano de nuestra querida Vicepresidenta y Ministra de Relaciones Exteriores Marta Lucía Ramírez? Por supuesto, el recordado Bernardo Ramírez, los Ramírez de toda la vida, ala. Ese muchacho cometió el error, sí, mi país es tan distópico que cuando un gomelo trafica heroína con el cuerpo de otras personas es eso, un error… un error perdonable. Tantos pelados que matan a diario en las profundidades de Colombia y a los gomelos con delirios de narco les hacen una nota que le cause lástima a un país completo, sí, para ellos la compasión, y para los parias, pues plomo.

Volviendo a lo cotidiano, a la vida Nacional, la querida presidenta del Concejo de Cartagena sería entonces la nueva huésped de los sótanos del infierno. Suspendida por su partido y boleteada hasta los codos por los medios oportunistas de este país la expresidenta y ojalá una nueva presidiaria se muda a esa esquinita que parece clínica de rehabilitación: Los sótanos del infierno, los sótanos de la desgracia que por lo general se traducen a viajes al mediterráneo o a reflexiones en los mejores hoteles de Nueva York, tiempo para meditar. Sí, meditar, acá en Colombia se tolera -como diría Kika- a los emprendedores que se dedican formalmente al negocio de la exportación de cocaína, obvio, si se venden como emprendedores, como echados para adelante, estamos en una sociedad tan sumergida en el mantra neoliberal del «tú puedes» que hasta esa idea muy kiyosicana se metió con la moral de un país completo que ya aceptó tanto el oro blanco que anhela estar dentro de la rosca, pero no puede, no saben cómo. Esos narco-gomelos deberían inventarse una escuela de introducción a la venta de perico, les iría bien.

En fin, ya terminemos con este guion de arma mortal, esta vez no hay explosiones, pero ojalá haya justicia. No se puede ser indiferente con el campesinado y con todas las comunidades que sufren el flagelo de la guerra por el control del narcotráfico, mientras una pequeña clase muy de Rosales se lucra con un negocio que aborrece en público, pero maneja en privado, igual de privadas que son las suertes de decenas de líderes sociales que muchas veces se oponen y de jóvenes que pierden la vida para que a los yuppies de Wall Street se les pare la verga y ojalá el corazón. Insistamos desde todos los medios en denunciar a toda esa clase política y económica que guarda sus fortunas en islas caribeñas, fortunas hechas por la coca. Acá usan el poder para declararle la guerra a los más empobrecidos, a los más olvidados, a los que les cae el agua ácida del Glifosato, los que terminan sin manos por raspar una hoja que le da de comer, a toda esa gente que no es gente para ellos, sino cifras. Esa gente es la que algún día se organizará, dios mediante, y les desatará un verdadero sótano del infierno.

A Dios rogando y con el mazo dando

De Misty Day

Iván Duque tan campante visitando la finca llamada Arauca y de una la guerrilla del ELN patrullándole pueblos completos, yo siento que nuestro querido amigo canoso lleva años en una especie de The Truman Show, en el que él es el único que cree que es presidente.

¡Rogando! ¡Rogando! Rogando están las familias desplazadas en el departamento de Arauca por al menos una mentira, una mentira de quien sea, ya venga de un micrófono y un corbatín parlante, de unas botas con pasamontañas o de un fusil con bigote, una verdad a medias de quien sea, pero que al menos les dé un poquito de esperanza. Pero ni a eso, por el contrario, llegó Dios con el mazo. Sí, bueno, uno falso, como tantos títeres disfrazados de dictaduras que merodean en estas democracias bastante autocríticas de un occidente cada vez más gris y autoritario.

Vamos a lo inmediato, hablemos de ese falso dios, que en realidad es un falso Márquez, un emisario que vino ayer como alma que lleva el diablo a decir palabras orquestadas y a fingir que es presidente. Sin embargo, no vino solo, vino con su Sancho Panza, el ministro Diego Molano, que de molano no tiene nada. Vinieron muy campantes como si estuvieran de safari por Siria, hablando duro, mirando alto y creyéndose la vaca que más caga, ¡los arrieros de los arrieros! Vaya complicidad criminal la de esos dos gomelos a los que nunca les ha tocado trabajar por nada en la vida, todo regalado, gusanos. ¿Vinieron a qué? A mandar a más pelaos pobres a representar al Ejército Nacional de un país que los excluye, a representar una bandera que para ellos solo es roja. ¡No más! La solución no es mandar más militares a una guerra sin sentido.

Fuente: Ciudadana Araucana

No contentos con la venida del ministro hace unos días, ahora vinieron los dos a poner el «pecho», o bueno, a mandar a pobres a que lo pongan por ellos. Vinieron a un consejo de seguridad, la idea del gobierno es de carácter militar y eso lo demostró con la traída de más de 24 motocicletas para el Ejército y más embarcaciones para la Armada. Causa gracia ver tanto cinismo e ignorancia. Se les debe recalcar que la repuesta de un gobierno supuestamente democrático ante esta situación de conflicto debe ser principalmente humanitaria antes que militar, acá debe ir primero la vida de las familias desplazadas y después esta clase de acciones. Sin embargo, estamos en presencia de un mandato que ha venido dejando de lado el respeto por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

Vinieron con mano dura a una «gran operación» para derrotar a todos los enemigos fantásticos del presidente, quien habló rápido, mandó más tropa y salió volao’ en el avión. Pero algo que me quedó sonando, y yo sé que a muchos contratistas o dueños de grandes negocios en Arauca también, es que Duque tiene como estrategia un ataque financiero y militar, para lo cual, por un lado, anunció la entrega de las 24 motocicletas para el Ejército y cuatro embarcaciones para la Armada (como mencioné anteriormente) y por el otro, quiere la mayor operación de lucha contra el lavado de activos de esa organización, por lo cual el gobierno también podría ir contra ustedes, señores empresarios, para desestructurar la red de lavado del dinero producido por esa guerrilla. El gobierno quiere cabezas, así que yo veré rodar unas.

Otro punto muy importante es que mientras Iván Duque daba con decoro su discurso en Arauca, la guerrilla del ELN estaba patrullando en La Esmeralda, corregimiento cercano al municipio de Arauquita. Imagínese esos dos cuadros, el presidente de cunita de oro hablando fantasías mientras los milicianos hablaban duro desde las calles de un pueblo, mientras trataban de mantenerse legítimos ante las comunidades a través del miedo y la intimidación, esperando volver a aliarse con sus amigos vestidos de verde para enfrentar a una guerrilla con nombre viejo, pero con nuevas armas. Vamos a ver cuántas vidas inocentes y humildes le cuesta a este conflicto. Y lo más difuso de todo este asunto, ¿en dónde están los carteles de México de los que tanto hablan diciendo que están acá en Arauca? ¿Por qué nadie dice nada de eso?

En este paisaje aliciano bastante subalterno se está pintando una guerra que es antigua, pero que cada año cambia, y nací en un territorio que vive de cerca sus consecuencias. Nunca olvidaré que lo más importante son las víctimas, los desplazados. Y recordaré que ni Pinochet ni Videla tienen tantos muertos como los «presidentes» colombianos. Es relevante no olvidar que las comunidades siguen rogando por un milagro y hay un dios que les da con un mazo, un duro mazo llamado indiferencia. Los obstáculos a la paz y el generar las condiciones para una guerra conveniente para el Estado, y sus fuerzas militares son los principales responsables de todas estas desgracias, y los muertos cada vez más se acercan a las puertas de su palacio, buscando justicia o su cabeza.

El paso de Petro por Bucaramanga dejaría nueva cabeza de lista del Pacto Histórico en Santander

Gustavo Petro en su llegada a Santander tuvo un almuerzo en «La Triada» con el Diputado Ferley Sierra Jaimes, y Carlos Ramón Gonzalez (co presidente del Partido Verde).

Petro negoció con Gonzalez y presuntamente acordaron que el Verde se iba a adherir al Pacto Histórico.

Sobre esto hay dos versiones:

La primera

Petro en «agradecimiento» al Verde, le pidió a Ferley que fuera cabeza de lista, lo cual rechazo ya que «no cree en listas cerradas»

Al ver la negativa, Carlos Ramón aprovecho la situación y cuadro con Gustavo una especie de «cláusula» a la adhesión: Él ponía cabeza.

La segunda

Petro no ofrece nada, es un pedido de los de Verde que se encontraban en dicha reunión: Carlos Ramón , Ferley Jaimes

Él ponía cabeza de lista

Según lo expresan militantes santandereanos del partido: negocio se dio.

Luz Leal, esposa del co presidente del partido Verde, Carlos Ramón Gonzalez y hermana del Diputado de Santander, Giovanni Leal; es cabeza de lista por Santander.

La adhesión al Pacto Histórico también significa que el Partido Verde solo tiene de los siete puestos de la lista, uno. Luz al ser cabeza de lista, le quita la posibilidad a los demás precandidatos y candidatas de presentarse en las elecciones legislativas.

Desigual habló con varios militantes y electos del Partido Verde, estos dejaron claro que no existió un proceso interno para consultar tal adhesión y mucho menos elegir cabeza de lista. Todo salió de ese almuerzo.

Lo que significa que todos los y las aspirantes tendrán que abandonar sus aspiraciones a la fuerza

¿Por qué hay un montón de gente montando cicla por la noche en BGA?

Desde hace un mes los ciudadanos bumangueses han podido observar y ser parte de un grupo de personas que todos los miércoles recorren la ciudad en bicicleta

Hablamos con uno de sus creadores (Carlos Felipe Parra Rojas), con el fin de que nos cuente ¿Qué es eso? ¿Es una campaña electoral?

Los miércoles de bici rodada

¿Qué es?

Una iniciativa politica que busca concientizar a la ciudadania sobre el uso de las ciclo rutas . Consta de un paseo nocturno desde diferentes puntos de la ciudad. Especialmente en las zonas destinadas a «La Ciclo Ruta»

¿Por qué?

Es una necesidad que los ciudadanos conozcan y se apropien de las ciclo rutas, a la vez como concejal junto a mi compañero Danovis Lozano preparamos un debate de control político en el concejo de Bucaramanga, con el propósito de cuestionar a la administración respecto a la infraestructura y a la promoción del uso de bicicleta en la ciudad. Ya que consideran que las ciclo rutas tienen muchos errores:

Rutas en contravía

No tiene sentido algunas rutas

En algunos lugares la vía es muy estrecha

¿Para qué?

Queremos que la gente se sienta familiarizada, y ejercer presión sobre la administración de Juan carlos Cardenas, ya que consideramos que esta no se está tomando en serio el uso de la bicicleta en la ciudad. Creemos que la bicicleta es un medio de transporte que le da solución a muchas injusticias en el estilo de vida de la ciudad: Que carros ocupen mucho mas espacio, la contaminación y los trancones.

¿Es una campaña política ?

Yo no estoy en campaña, yo estoy trabajando, es un trabajo desde el concejo. Tiene nuestros logos porque es algo que hacemos dentro de nuestro activismo social, pero esto no está orientado a elecciones. Allá de lo único que se habla es de ciclorutas, de nada mas.

Esta abierto a cualquier persona, cualquier persona puede llegar, de cualquier partido. Las organizaciones que apoyan apoyan para difundirr el uso de la bicicleta.

Cuando el Estado nos falla: el caso de Jeferson Navarro

Por: María Alejandra Arciniegas Rueda

Cuando vi la noticia del joven ladrón al que mataron siete hombres, me demoré un poco en procesar el asunto. Los hechos fueron los siguientes: Jeferson Andrés Navarro Rueda, de 19 años, ingresó junto con otro hombre a un billar, donde se disponían a robar con arma de fuego a todos los presentes. Poco después, una de las personas que allí se encontraban, se abalanzó sobre él, seguido por otros seis comensales. Los hombres le dispararon a Jeferson Navarro con la misma arma que él tenía para robarlos, le clavaron los tacos de billar en repetidas ocasiones y finalmente lo lincharon.

Por un lado, en un país donde la injusticia es el pan de cada día, en el que en más de una ocasión se capturan a los delincuentes para dejarlos en libertad a los pocos días, la justicia por mano propia se convierte en la alternativa más efectiva en el imaginario de la ciudadanía. Como ejemplo, está un caso sonado: el de Carmen Cecilia Contreras, una mujer de 56 años que denunció al hombre que la robó. Aquel hombre fue a la cárcel por unos días pero fue puesto en libertad, libertad que aprovechó para matar a Carmen Contreras. Esta clase de fallas en la justicia son las que hacen que muchas personas sientan que es más útil castigar por sí mismas al delincuente.

Según datos publicados en 2020 por el “Rule of Law Index” (un índice que suministra  datos sobre ocho dimensiones referentes al estado de derecho), en el indicador de justicia civil, que mide factores como la ausencia de corrupción y la aplicación efectiva de este tipo de justicia, Colombia obtuvo 0,49 puntos, donde 0 es la calificación más baja y 1 la más alta. En cuanto al factor de justicia penal, que estudia puntos como la efectividad del sistema investigativo penal y la ausencia de corrupción en el mismo, la puntuación fue de 0,34. Estos resultados nos ubican, en cuanto al primer indicador, en la posición 79 (de los 128 países donde se hizo el estudio) y en el puesto 101 respecto al segundo. 

De cierta forma es entendible que en nuestra sociedad capitalista se valoren de sobremanera los bienes materiales, porque al fin y al cabo se obtienen a partir de la fuerza y las horas de trabajo de cada individuo. Quizás muchos se sientan miserables trabajando 12 horas diarias o más para ganar un mínimo con el que pueden sobrevivir y de vez en cuando darse algunos lujos.

Esto se explica en el artículo Justicia por mano propia en Colombia: un análisis desde los conceptos de ira e ira transicional, en donde el profesor de la Universidad de los Andes, Iván Javier Mojica Rozo, afirma que “cuando nos convertimos en víctimas de un delito sentimos ira, ya que consideramos que hemos sido dañados de manera injusta por alguien que no tenía ningún derecho a violentarnos, y eso hace que sintamos un deseo de retribución”.

Por otro lado, hay otro factor para tener en cuenta y es la desigualdad . En cuanto a ello, Colombia tiene experiencia. Según el coeficiente Gini, nuestro país cerró el 2020 con 0.544 puntos. Cabe aclarar que este varía entre cero y uno, siendo que cero refleja una sociedad igual, y uno, una completamente desigual. Además, con la pandemia, el indicador de pobreza cerró el 2020 con un 15,1%, es decir, aumentó 5,5 puntos porcentuales.

Si bien, la desigualdad no es el único factor que puede llevar a la violencia, sí es determinante. El economista Hernan Winkler afirmó en una entrevista para el Banco Mundial que “la actividad criminal también se puede explicar por un análisis costo-beneficio; cuanto más escasas sean las oportunidades económicas para los más pobres y mayor sea la brecha de ingreso entre pobres y ricos, los beneficios económicos de crímenes como robos o secuestros […] tienden a ser mayores”.

Y no, con esto no busco justificar a los ladrones o a las personas que buscan un “camino fácil” como sustento de vida. Pienso que deben hacerse responsables de los actos que comenten, que, en el escenario ideal, equivaldría a estar en prisión, pagar su pena y vivir un proceso de resocialización. Pero dejando esto a un lado y volviendo al tema inicial que me llevó a extenderme en toda esta cháchara, ¿realmente fue justo lo que sucedió con Jeferson Navarro? ¿fue proporcional lo que recibió comparado con lo que estaba haciendo?

Sí, el joven tenía antecedentes por hurto y en el momento llevaba un arma de fuego, pero, ¿equivale a ser torturado por siete hombres para posteriormente ser asesinado? Varias personas han comentado que lo merecía y que a él no le hubiera temblado la mano para usar el arma. Al respecto, solo quiero decir que es un argumento partido de un supuesto y por ende, es una falacia de composición. La sevicia con la que aquellos hombres pusieron fin a la vida del chico me da escalofríos. Según la familia de Navarro, él pedía perdón mientras el ataque sucedía. Esto me lleva a preguntarme quién es más peligroso, porque sí, hay un ladrón menos… pero siete (a mi parecer) psicópatas más.

Pero ¿de quién es la culpa? ¿del joven? ¿de los hombres? ¿del sistema judicial? o ¿de la pobreza, desigualdad y falta de oportunidades? Creo que en últimas, el Estado nos falla y, como siempre, los que nos vemos afectados somos los ciudadanos del común.

La cómica estrategia de seguridad de Juan Carlos Cárdenas


Por Frank Asado

“Amigo el ratón del queso”, dicen las abuelitas y uno que otro colega de la revista, y esta analogía es perfecta para explicar lo que está sucediendo en Bucaramanga: la policía es el gato, el ratón es la crema innata de manifestantes que aún siguen dándole aguante al paro en la ciudad y el queso, tal vez es la esperanza de sorprender a la mamá con una nueva tanqueta blindada para que monte un puesto móvil de verduras.

La nueva dinámica del tropel está acompañada de una marcha masiva y de una avanzada impresionante (al punto de llegar a cañaveral), que termina en enfrentamientos tarantinescos en plena autopista sur, conectante con Bogotá y esencial para los intereses comerciales e industriales de las élites nacionales. Sin embargo, la desescalada prevista (que tomo más de lo que todos los analistas pudimos pronosticar) ha llevado a estas marchas a focalizarse y delimitarse dentro del núcleo municipal de Bucaramanga y aunque su naturaleza es cambiante, ahora tienen un común denominador: terminar en la UIS, que opera como centro de abastecimiento de la protesta y puesto médico de urgencia para las brigadas, que maniobran atendiendo manifestantes afectados por los gases y las arremetidas policiales.

Esta es la táctica repetitiva y la organización de cardumen que se sigue casi religiosamente en las marchas, cada vez menos atendidas por manifestantes. Pero, por lo mismo, han venido “filtrando” desde los más apáticos a los más comprometidos con la protección de la movilización, y esto genera que con cada convocatoria se queden los más experimentados, radicalizados y dispuestos a enfrentar a la policía. La experiencia de la manifestación ha empezado a desarrollar naturalmente pequeñas milicias urbanas de armamento clandestino (resorteras, piedras y cócteles molotov), que se coordinan dentro de la movilización con total anonimato. Limitan su accionar y articulación dentro de las marchas y no fuera de ellas, lo que las diferencia de las guerrillas o cualquier otro tipo de organización furtiva.

La aparición de este instinto gregario de lucha ha sido un verdadero dolor de cabeza (literalmente) para la policía, que atendiendo las manifestaciones ahora entiende la realidad de sus limitaciones numéricas y materiales para responder a periodos extensos (nunca vistos) de movilización. Ya que les ha sido imposible satisfacer las necesidades tácticas para reprimir las manifestaciones, el cuerpo policial ha optado por una estrategia novedosa que es digna de reconocer: proteger puntos estratégicos de tráfico (rotondas, avenidas, intercambiadores y rutas de carga) e infraestructura clave como el estadio y algunos centros de comercio, aunque irónicamente ignoran hospitales, escuelas e iglesias, lugares a los que llenan de gas lacrimógeno indiscriminadamente. Esta estrategia del abejorro les permite picar manifestaciones resilientes, retirarse (a ver el partido de Colombia como fue el caso de ayer, 23 de junio), luego volver a presionar y mantener las bajas y el gasto de equipo al mínimo, pero maximizando el efecto de su respuesta al obligar a los manifestantes a perseguirlos por calles angostas como si fuera una corrida de toros.

Irónicamente, esta táctica de presión y repliegue me lleva a hacer una comparación inevitable: la policía municipal ha quedado reducida a un cuerpo de combate campal y fragmentado, muy similar a una guerrilla urbana, claro, haciendo salvedades respectivas como el uso de tanquetas y equipos de radio de alta gama. Ciertamente, esto ha convertido a los barrios de San Francisco y principalmente San Alonso, en zonas de combate abierto en las que se pueden delimitar varios frentes entre policía y manifestantes, por lo que ahora las marchas se dilatan en varias calles, cuellos de botella, ganchos, puntos de reagrupamiento, abastecimiento, respuesta y contraataque. Algunos llamarían a esto una degradación de la manifestación, pero a mi parecer ha sido una complejización del contexto de protesta que vivimos: luchas masivas, amplias, llenas de colaboración y solidaridad entre todos los bandos, en los que también (doy testimonio) los habitantes del barrio reparten pan y gaseosa entre los manifestantes, atienden heridos y proveen leche y bicarbonato para los asfixiados. Estas son genuinas muestras de cooperación y caridad sin necesidad de liderazgos, de cuadros, ni de caudillos y es ahí cuando se entiende que el apoyo mutuo es la clave de la subsistencia en la lucha por la vida.

La Gobernación de Santander pagó 7 millones de pesos para que la adulen por Twitter

El millonario contrato, que se paga con los impuestos de los santandereanos, lo recibió Fredy Garzón, quien maneja de cuenta de Twitter “ELDENUNCIANTEo”.

El Denunciante es un colectivo de Twitter que se ha dedicado a realizar “impactos” donde de una u otra forma le lavan la cara al establecimiento. Esto es normal en una democracia, cualquier persona puede apoyar y difundir los ideales que vea convenientes. El problema es cuando este activismo es realmente un negocio. 

Su mayor representante, Fredy Garzón, se ha dedicado de forma excesiva a perseguir a toda persona que no esté de acuerdo con su patrón, Mauricio Aguilar. Hasta ahí todo bien, puede tener su debate ético, pero no es nada relevante para iniciar una acción de carácter administrativa. Cualquiera tiene el derecho de crear una cuenta en la red social que desee y dar su opinión sobre figuras públicas; al fin al cabo es una opinión. 

El asunto cambia cuando esta persecución es patrocinada por el erario. Los rubros de publicidad existen para difundir políticas públicas, y temas de interés de la ciudadanía. No para pagar “bots” y atacar a la oposición, cosa que claramente hizo Mauricio Aguilar cuando le otorgó un contrato por el valor de siete millones de pesos al “El Denunciante”, donde el objeto legal expresa que se contrató para:

REALIZAR LA DINFUSION DE LA PUBLICIDAD DE LAS DISTINTAS CAMPAÑAS INSTITUCIONALES DE LA GOBERNACIÓN DE SANTANDER EN MEDIOS DIGITALES, EN LAS REDES SOCIALES DE TWITTER @EL DENUNCIANTE Y EN EL FAN PAGE DE FACEBOOK «EL DENUNCIANTE” EN BUCARAMANGA 

Este objeto se convierte en actuar y organizarse como unos mercenarios. Ya que el mismo al fin y al cabo no tiene ningún sentido en al ámbito de la publicidad, simplemente se está pagando para que una página de alrededor de cinco mil seguidores en Twitter, de RT a trinos del gobernador y sus amigos. ¿Qué es eso? pues unos mercenarios digitales. 

Entonces, si dicho contrato no tiene sentido en el rubro publicitario ¿Por qué se lo dieron a Fredy? la respuesta es sencilla y predecible, Fredy fue uno de esos que día a día estaba en la sede de campaña del señor Mauricio Aguilar. Era de los que fielmente llevaba personas a sus famosas reuniones de gaseosa y tamal. Obviamente el señor Fredy no lo iba a hacer por amor a la democracia, quería algo a cambio y esto fue lo que ganó. Pero es ilegal y viola varios procedimientos administrativos, aunque parezca que no, ya que usted en Colombia no puede inventarse objetos y contratar a todo el que le dé la gana. 


Fredy, sintiéndose el intocable, comenzó a usar las mismas mañas de los Aguilar, ahora pedía más, quería más. Esta bodega política se prestó para tocar las puertas a viejos enemigos.  

Fuentes de la Alcaldía de Bucaramanga nos expresan que Fredy Garzón en diversas ocasiones ha ido hasta las oficinas de prensa de dicha entidad a pedir dinero a cambio de hablar bien de la administración de Juan Carlos Cárdenas

Esto claramente es un ejemplo de ese famoso sicariato mediático, “o me pagas una millonaria suma sin trabajar o te carteleo”.

Si mañana

No sé cómo empezar esto, ni que saldrá de este dolor de patria. Escribo en memoria de Alison, de las manifestantes y de las mujeres colombianas que todos los días son agredidas, violadas y asesinadas por el Estado cómplice. 

Carta a mi mamá, a mis abuelas, amigas, tías, primas, y a todas mis hermanas: En estas líneas les digo, una vez más, qué hacer si mañana soy yo.

Si mañana soy yo,

Crean en mi último mensaje,

Compartan el video, 

Y griten ni una más. 

Yo haría lo mismo por ustedes.

Si mañana algo malo me pasa,

Abracen a mi mamá, 

Díganle que no fue mi error,

Que le mienten, 

aunque ellos pretendan cambiar la historia. 

Si mañana algo me pasa por luchar, 

Sepan que tengo miedo. 

No los conozco y les tengo miedo,

Porque podrían callarme cada vez que esté sola

O frente una cámara y no les importaría. 

Temo porque lo único que me separa de encontrarme con ellos es la suerte.

Podrían estar ahí, en cualquier momento, en cualquier lugar.

Pero eso no me detiene,

Es tan grande el amor por las mías y los míos,

Que, si muero luchando, que sea por la vida. 

Amigas, si mañana soy yo, 

Que caiga el estado opresor,

Que caigan las manzanas podridas y el árbol de raíz,

Luchen contra la censura 

Para que el mundo entero sepa la realidad de nuestro país.

Si mañana me obligan a ser la siguiente,

No me culpen, 

Estaba cansada de sufrir en silencio, 

de sentir los abusos,

y no resistí ese manoseo tan profundo en el alma. 

Sé que peor que la muerte, será la humillación que vendrá después.

Empezaran después de muerta a hacerme preguntas inútiles, 

Pedirán la “versión completa”

Y como ya no estaré, 

intentarán aliviar el dolor de mi madre, 

Con comunicados y justificaciones patriarcales. 

Para ellos no soy igual que un hombre, 

Les incomoda mi valentía, mi fuerza, mi voz,

Y si fuesen ellos en el titular,

Estarían comentando aquellos con su falso e hipócrita discurso, 

Una pena mayor para los vándalos. 

Puede ser que mañana no esté yo acá, 

Pero tú, hermana, sí. 

Y aunque vas a tener que aguantar gritos y sentir miedo,

Te pido por mí y por todas las mujeres que han callado, 

Que no dejes de luchar. 

Prometo estar luchando junto a ti, 

en espíritu, 

Con el alma manoseada,

Hasta el día que seamos tantas, 

Que ya no nos puedan callar. 

Ni perdón, ni olvido. 

EN COLOMBIA EL ESTADO Y LAS FUERZAS PÚBLICAS CENSURAN, VIOLAN, ABUSAN Y ASESINAN. NI UN MINUTO DE SILENCIO POR NUESTROS MUERTAS Y MUERTOS. VIVA EL PARO NACIONAL.

DesMotivArte, “Si por allá llueve por aquí no escampa”.

(Parafraseando a Diego Fernando Montoya Serna, dramaturgo, en su artículo aparecido en el periódico el País de Cali el 20 de abril de 2021)

Colombia vive tiempos álgidos, siempre los ha vivido y en las regiones se siente con más fuerza en el ámbito de las desigualdades, los abusos de poder, la indiferencia gubernamental, la falta de aplicación de políticas públicas en beneficio de las comunidades; pues Santander no es la excepción, y vamos a hablar de políticas públicas culturales, que de ellas sí que no solo se adolece esta región sino todo el país. 

Es extraño ver funcionarios públicos en actividades artísticas en cualquier área o perfil. No alcaldes ni gobernadores y menos aún secretarios de despacho, Si al caso alguno llega despistado a alguna inauguración, pero desubicado, ni decir de los funcionarios encargados del tema cultural que por lo general son “cuota política” de algún partido. Llegan allí a ocupar estos puestos burocráticos con cero conocimientos del sector que “representan” y usan la manida frase “venimos a aprender”; Creo a la cosa pública no se llega a aprender, se llegar a ejecutar políticas públicas al servicio de la comunidad.

Y para la muestra un botón, la Gobernación de Santander – Secretaria de Cultura y Turismo, acaba de lanzar un programa llamado MotivArte; pero es un programa que desmotiva a gran escala por el grado de desconocimiento de lo allí planteado en todas las áreas artísticas, hacen malabares de manera olímpica con cifras y números que no representan ninguna realidad de la producción artística actual, lo que refleja esta convocatoria es un total desconocimiento del sector cultural, ¿Y es qué no hay quien los asesore? ¿O es que los asesores también desconocen los temas de producción artística en general? ¿Y entonces no se supone que son conocedores de estos temas de manera puntual, acertada y asertiva?

El debate no es siquiera con la Secretaria de Cultura y Turismo de Santander, porque desde su posesión no ha atendido ninguna sugerencia, consejo, recomendación de parte del sector cultural; pero también porque la Secretaria no tiene capacidad de negociación ni poder de decisión, son solo firmantes de políticas dictadas desde arriba, el debate de fondo es  con esta administración del gobernador Mauricio Aguilar,  de las políticas culturales –  que no existen –  desde que empezó, es decir, ha sido fatal, nefasto, un desastre. 

El debate real es sobre el presupuesto del sector cultural, sobre cuáles son las garantías constitucionales y derechos del sector cultural para que los dineros destinados a las  políticas culturales se inviertan en beneficio y no en detrimento del sector, nada se ha sabido fuera de esta desmotivante propuesta. ¿Y la inversión en las nueve (9) líneas de Concertación para cuando se tiene previsto implementarlas? ¿Y en Fomento  a la cultura y las artes y a la formación para cuándo? Señor Gobernador no solo de esculturas de piedra u mármol viven los artistas, no somos convidados de piedra; también ejercemos derechos. 

¿Cuándo en la administración pública departamental, se van a nombrar funcionarios por méritos y perfiles, para que no sean las figuras obsoletas de campaña o de partidos, puestas a ejercer con nulo conocimiento? El tema de la Cultura es relevante desde lo político y lo social, pasando por la identidad y el desarrollo de las comunidades; de allí, lo importante de hacer una verdadera inversión, que motive a los creadores artísticos, no que desmotive.  

Y del tema de los Operadores de estos recursos otra inquietud. ¿Por qué no licitan para que organizaciones culturales administren esos recursos con propuestas que impacten al sector? Siempre son operadores impuestos sin idoneidad ni experiencia, señores son dineros públicos, entonces se pide mínimo transparencia, idoneidad y conocimiento del sector. ¿Entonces de que cultura estamos hablando?  Estas políticas de la Gobernación de Santander es a todas luces una política que está diezmando al sector, incluso más que cualquier virus. 

La Secretaría de Cultura y Turismo de la Gobernación de Santander lanzó un  pírrico programa de estímulos llamado Motivarte pero que no obedece ni tiene en cuenta la realidad del sector artístico cultural del departamento, es necesario entablar el dialogo abierto, franco, transparente con el sector cultural y corregir ese horror, ese esperpento. 

Se hace urgente e importante analizar estos presupuestos desde lo cualitativo, para entender el imaginario que tiene la Secretaria de Cultura y Turismo – Gobernación de Santander sobre la cultura, si es que los tiene, cuáles son sus  prioridades e intereses, ya que no los conocemos, de aquí la urgencia de un diálogo profundo con el sector,  pues se nos quiere imponer programas, planes y actividades, desconociendo la dinámica del sector artístico cultural ¿Entonces, donde queda el Diálogo? 

Pero más allá de los presupuestos, Santander es un departamento con un desastroso proyecto público cultural, parcializado, improvisado, mal copiado de otras administraciones, o de años anteriores, desfinanciado siempre, nos corresponde una revisión estructural, a partir de un diálogo de todos los sectores artístico culturales. Pero este diálogo, señor Gobernador, debe empezar con un reconocimiento de la importancia de los artistas y gestores, más que de los eventos, y debe acompañarse de voluntad política, consolidarse en compromisos inmediatos, respaldarse con presupuestos dignos y garantizarse con políticas a largo plazo, es lo mínimo; ver si de verdad logran motivarnos y no nos impongan por favor más programas tipo Motivarte, que logran surtir es un efecto contrario. 

Por: Mesa sectorial de Teatro de Bucaramanga (y voceros de las Mesas de artes audiovisuales, artes plásticas, música, danza y literatura)